Lula y Flavio Bolsonaro abren la campaña presidencial brasileña desde sus cunas políticas
BRASILIA.- Con apenas una luz de diferencia en las encuestas y un balotaje que ya casi todos dan por descontado, Brasil arrancó este domingo formalmente su campaña electoral para las presidenciales.
Los dos principales candidatos eligieron sus cunas políticas para dar el puntapié inicial: el presidente Luiz Inácio Lula da Silva volvió al estadio del ABC paulista donde construyó su carrera como dirigente sindical hace casi medio siglo, y Flavio Bolsonaro subió a un camión con sonido en la playa de Copacabana, escenario de las manifestaciones más multitudinarias durante el gobierno de Jair Bolsonaro.
Lula, de 80 años, alternó la nostalgia por sus tiempos de dirigente sindical con una defensa dura de su gestión y una embestida contra la derecha.
“Ustedes pusieron en la presidencia a un peón, casi un analfabeto, pero conozco el corazón y la mente de este pueblo”, dijo, reivindicando sus orígenes humildes.
Flávio, en cambio, apostó por capitalizar el desgaste económico y la sensación de inseguridad con un discurso antisistema.
Acusó a los poderes de Brasilia de generar en el resto del país “asco” y prometió mano dura contra el crimen organizado si es electo presidente.
La ley electoral fijó para el 16 de agosto el inicio formal de la propaganda.
Los candidatos ya pueden pedir el voto abiertamente y organizar caravanas y actos masivos, aunque la televisión y la radio recién transmitirán propaganda electoral el 28 de agosto.
La carrera hacia las urnas del 4 de octubre arranca, según un sondeo de la consultora Quaest divulgado el viernes, con un empate técnico en un eventual balotaje: 43% para Lula, 40% para Flávio, con un 4% de indecisos.
Lula llegó en helicóptero pasado el mediodía a Vila Euclides -el estadio con capacidad de 12 mil quinientas butacas donde lideró las asambleas metalúrgicas de fines de los años setenta, en plena dictadura- y bajó a caminar entre la gente bajo el sol.
Antes de su discurso, se proyectó un video en el que Lula se leyó a sí mismo una carta escrita en 1979, cuando era un dirigente sindical perseguido: “Después de 47 años y de ganar tres elecciones presidenciales, ni imaginaba que podría reconstruir Brasil” , decía la voz en off, acompañada de imágenes de aquellas huelgas.
Ya en el escenario, con el sombrero que usa desde que le extirparon una lesión de piel en el cuero cabelludo, el presidente de Brasil alternó nostalgia sindical con dureza política, en un discurso de unos 40 minutos.
“Mientras yo esté vivo, no voy a parar de luchar ni voy a permitir que vuelva una derecha responsable de la muerte de 400.000 personas durante la pandemia de Covid19 por irresponsabilidad con la vacuna”, dijo, en la frase que más resonó contra el bolsonarismo.
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