La cultura de una empresa también se conoce cuando alguien se va
Las empresas suelen dedicar mucho esfuerzo a recibir bien a las personas.
Hay procesos de selección cuidadosamente diseñados, inducciones, presentaciones, kits de bienvenida, mensajes sobre cultura y reuniones para explicar los valores de la organización .
Todo parece decir: “Qué bueno que estés aquí”.
Pero hay otro momento del recorrido del colaborador que recibe mucha menos atención y que, paradójicamente, puede revelar mucho sobre una empresa: el momento en que alguien se va.
Puede ser una renuncia, el término de un contrato, una no renovación o una decisión de la propia organización .
Las circunstancias pueden ser completamente diferentes, pero hay algo que no debería cambiar: el respeto.
Y, sin embargo, muchas veces cambia.
Personas que hasta el día anterior eran parte del equipo empiezan a ser tratadas con distancia.
Conversaciones que deberían darse se evitan.
El último día se convierte únicamente en una devolución de equipos, retiro de accesos, firma de documentos y transferencia de pendientes.
Todo puede estar correctamente ejecutado desde el procedimiento y, aun así, estar profundamente mal gestionado desde la experiencia.
Los datos muestran que no se trata de una percepción aislada.
Gallup encontró que solo el 45% de los trabajadores que dejaron una organización estaba satisfecho con la manera en que su empresa gestionó su salida .
Es decir, más de la mitad terminó su relación laboral sintiendo que ese último momento pudo haberse manejado mejor.
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