La increíble búsqueda de Pumas en la nieve del Torres del Paine de tres fotógrafos de Roca
La fotografía que fueron a buscar a Torres del Paine no estaba esperándolos en un lugar determinado. No había un mirador desde donde había que apuntar la cámara. Para encontrarla tuvieron que recorrer cientos de kilómetros por la Patagonia profunda, atravesar caminos cubiertos de hielo y nieve, soportar temperaturas bajo cero y pasar horas frente a un paisaje en el que, muchas veces, parecía no suceder nada. Paul Andrés González, Federico González y Axel Feuereisen son fotógrafos de vida salvaje y viajaron desde General Roca hasta el sur de Chile con un objetivo concreto: retratar pumas en libertad en pleno invierno.
No era la primera vez que lo intentaban. Paul, el año anterior había realizado la misma salida fotográfica, pero durante el otoño, cuando los colores del paisaje transformaban por completo el escenario. Esta vez quisieron buscar algo diferente: los grandes felinos sobre la nieve. La propuesta surgió junto a los fotógrafos Darío Podesta y Claudia Fresnedo, que organizan este tipo de expediciones para fotógrafos de naturaleza.
El viaje comenzó el 13 de agosto con un largo recorrido desde Neuquén hasta Buenos Aires y, desde allí, a Río Gallegos. Después vino la parte más exigente: subir a vehículos 4×4, cruzar la frontera y atravesar el sur de Chile .
La nieve complicó buena parte del trayecto. En algunos sectores el hielo hacía difícil distinguir la ruta y, mientras avanzaban hacia Torres del Paine, una fuerte nevada los encontró cruzando el paso Laurita-Casas Viejas. “ Fue un invierno bien de invierno”, resume Paul.
Aun así, el viaje ya había comenzado a dar sus primeras recompensas: cada vez que aparecía una oportunidad para fotografiar fauna, detenían los vehículos y aprovechaban el momento. Después de realizar los trámites en las aduanas argentina y chilena, llegaron hasta Puerto Bories, donde se alojaron durante una semana.
Desde allí, todos los días repetían la misma rutina. Salían alrededor de las 7 de la mañana hacia el Parque Nacional Torres del Paine, recorrían unos 120 kilómetros y regresaban cerca de las 8 de la noche. La búsqueda del puma ocupaba buena parte de la jornada, el parque es enorme y los animales se desplazan constantemente, por eso el trabajo de los guías y rastreadores resulta fundamental. «Mientras uno recorre sectores con visores térmicos, otro permanece en comunicación con el grupo y avisa si detecta algún movimiento», cuentan.
A veces el aviso llega y el puma está a 300 metros. Para un fotógrafo puede ser demasiado lejos. Otras veces, en cambio, la búsqueda termina en un encuentro. El primer día encontraron una hembra sola y apenas pudieron observarla. Al día siguiente regresaron a la zona y la encontraron junto a sus cachorros, alimentándose de un guanaco que había cazado . “Ahí se dio el escenario”, cuenta Axel. Después de dos días de búsqueda, finalmente tenían delante la escena que habían ido a buscar.
“Mucha gente piensa que es fácil ir a sacar fotos a pumas, pero lo que no es fácil tenerlos cerca. A veces pasan uno, dos, tres días y los ves lejos. Son animales salvajes, se mueven todo el tiempo.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.rionegro.com.ar — el contenido pertenece a Diario Río Negro.