Vuelos de prueba, 500.000 dólares y una trama a plena vista: cómo se gestó el 11 de Septiembre
WASHINGTON.- Era una mañana de fines de verano idílica: luminosa, despejada y con un aire fresco que anticipaba el otoño.
Mohamed Atta , el hombre que comandaría sobre el terreno los atentados del 11 de septiembre, había pasado la noche anterior en Portland, Maine.
En la madrugada tomó junto a Abdul Aziz al-Omari un vuelo hacia Boston y, desde allí, abordó el American Airlines 11 con destino a Los Ángeles.
Para entonces, Atta llevaba más de un año entrando y saliendo de Estados Unidos sin despertar grandes sospechas.
Había llegado por primera vez a Newark el 3 de junio de 2000 , procedente de Praga, como turista.
Su objetivo era concreto: aprender a volar.
Se instaló en Florida, pasó por distintas escuelas de aviación, obtuvo licencias, entrenó en simuladores y recorrió el país.
Aquella mañana ejecutó el plan que Al-Qaeda había preparado durante años y que hundió al mundo en el estupor y el espanto .
“Tenemos algunos aviones”, se escuchó por radio desde el vuelo poco después del despegue.
“Solo mantengan silencio y estarán bien.
Estamos volviendo al aeropuerto”.
A las 8.46, Atta estrelló el Boeing 767 contra la Torre Norte del World Trade Center , el primer impacto del atentado terrorista más mortífero de la historia de Estados Unidos.
Los ataques introdujeron una innovación siniestra: en lugar de recurrir a bombas colocadas previamente, los terroristas secuestraron cuatro aviones comerciales y los convirtieron en armas .
Por primera vez en su historia, Estados Unidos cerró su espacio aéreo y ordenó aterrizar a los vuelos que todavía permanecían en el aire.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.lanacion.com.ar — el contenido pertenece a La Nación El Mundo.