“La gente está desesperada”: por la crecida del Paraná, aceleran la evacuación de más de 30.000 vacas en las islas de Victoria
Desde temprano, en las islas del Paraná frente a Victoria, los productores reúnen la hacienda y la preparan para salir.
Los animales suben a los barcos que navegan hacia la costa, donde el personal los descarga y los conduce a los corrales antes de cargarlos en camiones que los llevarán a otros campos.
La operación requiere coordinación y varias horas de trabajo, con un objetivo urgente: sacar los animales antes de que la crecida del río complique la evacuación.
La salida de la hacienda había comenzado cuando aparecieron las primeras alertas, pero el aumento del río Iguazú volvió a encender las alarmas y aceleró la preocupación por lo que pueda ocurrir en los próximos días.
Aunque en esa zona de Entre Ríos la altura del Paraná todavía presenta condiciones de normalidad, los productores temen que el agua avance más rápido de lo previsto y reclaman que se declare la emergencia agropecuaria.
Simulan el clima de 2040 para saber qué pasará con los pastizales “Estamos asustados ahora, porque si bien lo veníamos esperando y estábamos haciendo todos los trabajos que había que hacer, con la altura actual del Iguazú y del Paraná, esto se va a apurar mucho más de lo que pensábamos”, dijo a LA NACION Emiliano Merzbacher, vicepresidente de la Sociedad Rural de Victoria.
Los productores consideran que esperar a que el río alcance una determinada altura para activar medidas excepcionales puede ser demasiado tarde.
Entre las dificultades que mencionan está la imposibilidad de sacar hacienda durante la noche si no se declara la emergencia, una restricción que podría complicar las tareas si la crecida se acelera.
Salida de hacienda de las islas, en Victoria, Entre Ríos por temor a la crecida del río Paraná Súper Niño: una simulación anticipó cuánto pueden aumentar los rindes de los cultivos y dónde hay riesgos La experiencia de 2007 pesa en el recuerdo de quienes trabajan en las islas.
Durante aquella crecida, Merzbacher perdió 900 cabezas.
“Tengo experiencia, la pasé muy feo”, recordó.
En ese momento trabajaba con unas 4000 cabezas en la isla y algunos productores decidieron retirar sus animales cuando él se los recomendó, mientras que otros prefirieron esperar.
La diferencia, ahora, es que busca anticiparse para evitar que se repita aquella historia.
“Ahora tengo unas 500 cabezas propias que las voy a sacar para que no me pase lo del 2007”, contó.
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