Los “cajeritos”, las empresas de juego clandestino llegan a usar menores como intermediarios
- Un día invitó sushi y otro día me dijo: ‘papá, quiero comprar tal cosa, tengo 300 mil pesos’- , recordó el padre de un chico de 16 años que trabajó para el juego ilegal, al ser consultado por LA NACION.
“¿De dónde lo sacaste?“, le preguntó el padre al hijo, en referencia al dinero.
“Le doy fichas a la gente que me llama y a mí me depositan la plata”, respondió.
En la estructura del juego ilegal, la función que cumplía ese chico se suele denominar “cajero”.
Pero en su caso, por tratarse de un menor de edad, califica como “cajerito” .
El mecanismo que usa el juego clandestino posee distintos engranajes: el “cajerito” recibe las transferencias de apostadores y, a cambio, les da el “crédito”, el equivalente a las fichas de un casino, que gastan en los sitios de apuestas.
Parte del dinero que el “cajerito” recibe luego lo transfiere a un superior en la cadena y otra parte se lo queda.
O en ocasiones, según relató su papá, el eslabón superior también le transfería.
Así, las empresas de juego clandestino usan intermediarios para no aparecer en los movimientos de dinero y los compromete en un delito.
Dos reportes de transferencias a empresas investigadas por juego ilegal muestran que recibieron $4 mil millones en 117 días .
Incluso esta semana una funcionaria del Ministerio Público Fiscal bonaerense quedó presa por un expediente que investiga el presunto lavado de dinero de $27.000 millones provenientes de casinos clandestinos.
Estas cifras son tan sólo una muestra de tres causas judiciales.
“El chico no lo toma con seriedad de dónde viene el dinero, que es ilegal”, explicó el hombre.
Ni él ni su madre sabían lo que ocurría.
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