Un pequeño milagro de irresponsabilidad: elogio de la recomendación de libros
A fines de los años setenta, una chica caminaba con sus abuelos por la calle Florida y hacía siempre las mismas dos paradas.
La primera era la confitería Richmond, por los tostados mixtos.
La segunda era El Ateneo, donde trabajaba un librero de guardapolvo azul que se trepaba a una escalera de madera, altísima para ella, y bajaba libros de los estantes de arriba.
Antes de elegir le preguntaba qué temas le interesaban.
Una vez bajó María Antonieta , de Stefan Zweig, que se convirtió en el libro favorito de la chica y que leyó y releyó durante años.
Sus abuelos, además, le compraban los libros que veían reseñados en el suplemento cultural de La Nación cuando pensaban que podían interesarle.
Esa chica es hoy una de las lectoras que me escribieron cuando les pedí, para esta nota, que me contaran quién las había hecho lectoras.
Desde aquellas tardes, dice, siempre buscó recomendaciones, y por eso ahora va a clubes de lectura.
En un solo recuerdo están el librero, la crítica, la familia y el club.
La Encuesta Nacional de Consumos Culturales que el Ministerio de Cultura de la Nación publicó en 2023 permite medir esa cadena con instrumentos más gruesos.
A quienes habían leído al menos un libro en el último año les preguntó por qué habían elegido el último.
Las respuestas, relevadas entre fines de 2022 y comienzos de 2023, se reparten así.
El 24 por ciento lo eligió por el tema o el género.
El 17 por ciento, porque lo sugirió la escuela o la universidad.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.infobae.com — el contenido pertenece a Infobae.