“Perdés la belleza, pero…”: conquistó la pantalla grande, se casó dos veces, fue madre en la madurez y tuvo amores apasionados
Hay mujeres que parecen pertenecer a una época y, sin embargo, consiguen atravesarlas todas, o muchas.
Monica Bellucci (61) es una de ellas.
Su cara, su sensualidad y esa manera de andar por la vida con una mezcla de misterio y seguridad la convirtieron en uno de los íconos femeninos del cine de las últimas décadas.
Pero detrás de la imagen de la diosa italiana hay una historia de decisiones, amores, maternidad, separaciones y una carrera construida a fuerza de reinventarse.
Monica Anna Maria Bellucci nació el 30 de septiembre de 1964 en Città di Castello (Italia).
“Desde chica supe que quería ser actriz.
Nunca me planteé otra profesión...
De adolescente, podía ir al cine tres veces por día y pasaba las tardes viendo clásicos en la tele”, contó en una entrevista a Vanity Fair.
Estudió Derecho y, para financiarse la carrera, empezó a trabajar como modelo cuando Giorgio Armani, Versace y Dolce & Gabbana se unieron a Valentino en aquella edad dorada creativa y económica de la moda italiana.
Lo que parecía un trabajo circunstancial terminó llevándola a las pasarelas internacionales.
Milán, París, Nueva York… Poco a poco, aquella joven descubrió que su belleza podía abrirle puertas, aunque no quería quedarse solamente detrás de una cámara de fotos.
Con el tiempo, su sensualidad la convirtió en ícono de Dolce & Gabbana, además de cosechar una gran amistad con el famoso dúo de diseñadores.
UNA NOVIA MUY JOVEN Tenía apenas 20 cuando se casó con el fotógrafo Claudio Carlos Basso, pero el matrimonio duró cuatro años.
Su desembarco en el cine fue el primer gran giro de su vida.
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