La emergencia por el gusano barrenador en Guatemala y el giro sanitario en los hogares a través de las mascotas
Las mascotas de Guatemala se han convertido en víctimas silenciosas del gusano barrenador , un parásito cuya presencia se ha intensificado en diversas regiones del país.
El avance de esta plaga no solo afecta al sector agropecuario, sino que también pone en riesgo la salud de los animales domésticos y, en casos documentados, la de las personas.
La reaparición del gusano barrenador del Nuevo Mundo (Cochliomyia hominivorax) ha generado preocupación en el Gobierno de Guatemala, que ha prorrogado el estado de emergencia sanitaria a nivel nacional.
Las cifras oficiales indican que desde la reactivación de la plaga se han registrado más de 4 mil casos acumulados en animales , distribuidos en distintos departamentos.
El efecto de este parásito no se limita al ganado.
Las autoridades sanitarias han reportado más de dos centenares de casos de miasis en humanos, especialmente en regiones como Suchitepéquez, Chiquimula, Santa Rosa y Jutiapa.
El aumento de las temperaturas ha acelerado el ciclo vital del insecto, disparando los reportes de infestaciones en cortos periodos.
Mascotas afectadas y atención veterinaria En la aldea La Embaulada , ubicada en San Lucas Sacatepéquez, técnicos del Programa Nacional para la Prevención y Erradicación del Gusano Barrenador del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA) atendieron a un perro macho de unos cinco años con múltiples heridas infestadas en cuello, cabeza y orejas.
El equipo realizó la limpieza y aplicó tratamientos veterinarios específicos para combatir la miasis.
La atención veterinaria incluyó charlas informativas dirigidas a los propietarios y vecinos.
El objetivo fue explicar el ciclo de vida del gusano, las consecuencias de su presencia y las formas más efectivas de prevenir nuevas infestaciones en mascotas y ganado.
Otros dos perros con miasis recibieron atención en la aldea Chamisun, San Juan Chamelco, en Alta Verapaz .
Tras el tratamiento, los técnicos ofrecieron recomendaciones prácticas a los dueños sobre cómo identificar lesiones sospechosas y actuar con rapidez para evitar que las heridas vuelvan a ser colonizadas por larvas.
En la comunidad Chivencorral, Cobán, otro can fue intervenido para extraerle las larvas y curar la herida.
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