La reposición humana frente a la insultada construcción colectiva
Casi la totalidad de los argentinos ponderamos y coincidimos en valores que son propios de una nación democrática, respetuosa de la libertad de pensamiento –incluso muy por encima de la libertad de mercado-, una nación que abraza la producción, el trabajo, el empleo.
Con un origen sociodemográfico en el interior del país, donde se arraigaron nuestros abuelos provenientes de un mundo convulsionado por regímenes totalitarios, habiendo conformado un ser argentino junto a los habitantes de nuestras tierras de tiempo anterior.
Seguimos coincidiendo en valores como la educación y esa hermosa expresión “mi hijo el dotor” , donde se sintetiza que nuestras escuelas y universidades son el ámbito de miles de primeros profesionales en una enorme cantidad de familias .
Una educación que nos permitió lograr cinco premios Nobel, avances en ciencias médicas inéditas en el mundo, significativos desarrollos hidráulicos que permitieron ganar territorio al mar en Holanda dieñados por nuestro compatriota ingeniero hidráulico José Loschacoff, nacido en Moises Ville, provincia de Santa Fe.
Así podríamos mencionar varios otros ejemplos de argentinos que han mejorado el mundo y a las personas, desde una construcción colectiva donde el principio rector fue que “ nadie se salva solo ”.
Hemos tenido diferentes gobiernos en el marco de la democracia, algunos buenos, otros regulares y también malos o muy malos.
Ahora bien, por estos tiempos apareció una clase gobernante que nos despoja de valores, incluso del ánimo de concurrir a votar .
Fíjense que el actual presidente es fruto del 25% de votos, el otro 75% no lo votó o lo que es peor aún ni siquiera se preocupó en concurrir a las urnas.
Cuando Javier Milei se postuló como candidato a presidente fue mi deseo que tuviese el mayor de los éxitos tanto en las urnas como en la gestión de gobierno.
Sin embargo, cercano a los tres años de asumir como Jefe de Estado reconvirtió y subestimó los valores que él mismo propuso y que deseamos los argentinos.
Nuestro aspiracional es simple, pedimos un Presidente que no consideré a nuestros hijos como una reposición humana , ellos no son parte de un stock ni los embarazos son productos en proceso.
Hablamos de vidas, de personas.
Personas que necesitan llevar el pan a la mesa, y ante la imposibilidad recurren al endeudamiento.
Señor Presidente, los argentinos no recurren a la usura para anticipar consumo , tal como manifestó en la Bolsa de Comercio de Rosario.
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