A los 50 años, con una carrera exitosa, tomó una decisión que recomienda a todos: “La mejor inversión que hice en mi vida”
En 2025, en el punto más exigente de su carrera, el médico e investigador argentino, Fernando Martín, hizo lo inesperado: se tomó un año sabático.
Desde Barcelona, su nuevo lugar de residencia, reflexiona acerca del camino que lo llevó a dejar Argentina para vivir entre Europa y Estados Unidos, donde trabajó sin descanso, primero en el área de investigación de la Mayo Clinic (Fernando se especializa en investigación cardiológica y renal) y luego como Global Head para una importante farmacéutica.
Pero cierto día, con sus 50 años a la vuelta de la esquina, sintió que era tiempo de replantearse su vida.
España siempre había estado en su radar, pero el trabajo como prioridad lo llevaba por senderos que parecían ser más convenientes.
Aun así, Fernando sentía que su deseo de vivir en el país ibérico se hacía cada vez más fuerte, podía percibir cómo sus raíces españolas lo empujaban a dicha tierra: “Y Barcelona tenía un magnetismo conmigo.
Una ciudad con arte, historia, comida, mar, montañas y gente a la que quiero mucho”, asegura el argentino.
Fue así que en 2023, desde Estados Unidos, Fernando se postuló para la ciudadanía española, pero para cuando llegó 2025, descubrió que él necesitaba algo mucho más grande que un traslado, necesitaba una pausa, cortar con la vida que sostenía hasta entonces: “Creo que cuando uno llega a los 50 años, experimenta un período de autoevaluación. introspección.
Me daba cuenta de que mi vida profesional desde afuera se veía muy exitosa, pero llegar a eso había significado mucho trabajo.
En los últimos años llegué a trabajar 12 horas por día”, revela Fernando, quien desde su posición ejecutiva en la farmacéutica, manejaba equipos, presión y atención a toda hora, que incluían mantener reuniones con Asia en horarios donde todos dormían, para luego seguir con Europa y toda América.
“En lugares como Suiza o Estados Unidos el trabajo es el eje de la vida.
Me costó tomar la decisión, pero estaba muy cansado y me pregunté: ¿hacia dónde voy? ¿Dónde está mi vida personal? No me sentía bien”, revela Fernando, quien en su primera juventud jamás imaginó siquiera estudiar Medicina.
“¿Cuál es la única carrera que jamás estudiarías?” Muchos años antes de Barcelona, en un rincón de Córdoba, Argentina, Fernando leyó una pregunta: “¿Cuál es la única carrera que jamás estudiarías?” Entonces sonrió para sus adentros y escribió “Medicina”, sin dudarlo.
En Córdoba Capital había cursado cinco años de primaria y ahora estaba en el primer día de su séptimo y último año de un bachillerato humanista estricto (Colegio Nacional de Monserrat), donde, a lo largo de su adolescencia, se había dedicado a absorber todo aquello que correspondía al universo de la historia, la filosofía, la sociología y las letras.
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