Del plan platita a “no hay plata, ni la habrá”
Por Carlos M. Reymundo Roberts LA NACION Escuchar Guardar Compartir Compartir La política y los políticos nos tienen acostumbrados a circos, temblores y corruptelas. Pero para esta época del año el paisaje cambia y nos regalan una consumada expresión de arte: la presentación en el Congreso del presupuesto general del ejercicio siguiente . El proyecto que prepara el Poder Ejecutivo durante meses de trabajo es un gran dibujo, alta expresión de trazos y sombras. Y la oposición lo recibe con aires de comedia, dramatizando los números o riéndose de ellos. Un colorido espectáculo que hace las delicias del público. Hasta que el ejercicio avanza y el dibujo se desdibuja, indefectiblemente. Le pasó a Milei, candidato al Nobel, igual que a todos los presidentes anteriores, candidatos al Martín Fierro. Con cuánta ilusión conocimos, el año pasado, las dos principales metas proyectadas para este 2026: inflación anual de 10,1% (me encanta ese “,1%”: si vamos a dibujar, dibujemos ) y crecimiento del PBI de 5,4%, una tasa chinesca. Hasta agosto la inflación fue de 21,3%; más del doble y faltan cuatro meses. Y el crecimiento se estima que será de 2,1%; menos de la mitad. Podía pasar. Y pudió , aun siendo conducidos por los mejores economistas que haya dado el género humano. Voy a hacer una pregunta que podría valerme el destierro, la cárcel, ejecución sumaria o –el peor escenario– un insulto de Javi: ¿estos tipos son tan de madera como los que veníamos teniendo? La respuesta me salva. No. Nada que ver. Es el tercer año consecutivo que presentan el presupuesto el 15 de septiembre, exactamente el día que manda la ley. Garabatean a lo loco, pero qué puntualidad.
Hay que reconocerles, además, su coherencia: en el proyecto se proponen derogar aspectos esenciales de la ley de emergencia en discapacidad, como la obligación de actualizar el pago a los prestadores siguiendo el índice de inflación. A ver: los discapacitados nunca fueron su fuerte. La libido les va por otro lado: superávit fiscal, dólar bajo control, sobreprotección a amigos tan diversos como Massita, Manzano, Tapia, los hermanos Neuss… Ya sabemos que al Pelu –todos tenemos nuestras zonas oscuras– los zapatos le aprietan por el lado de la discapacidad. El año pasado supo maltratar a Ian Moche, un chico de 12 años con autismo. A economistas que lo criticaron los llamó “mogólicos”, y a activistas de izquierda, “minusválidos”. No le hace asco a nada: donde llueve, cierra el paraguas. En favor de Javi digamos que el organismo encargado de atender a este colectivo, la Andis, resultó ser una cueva de gatos. Todavía le llora el corazón por esos funcionarios desalmados que hacían subir los precios de los remedios para cobrar coimas del 3%.
Coherencia: el presupuesto elimina la actualización automática de las asignaciones familiares y de la AUH (Asignación Universal por Hijo, que llega a algo más de 4 millones de personas): deja en manos del Gobierno fijar el monto de los aumentos. Del “plan platita” a “no hay plata, ni la habrá”: en un año electoral le quieren sacar guita a la gente. ¿Metamensaje? Perros. Son mucho más baratos que los hijos.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.lanacion.com.ar — el contenido pertenece a La Nación.