Colapinto, entre las mariposas en la panza y los abrazos del alma, marca el camino de Alpine en “Madring”
MADRID.- Lo esperaban, felices, con ganas de un abrazo interminable: Aníbal Colapinto y sus managers María Catarineu y Jamie Campbell-Walter.
Había clasificado noveno, por propio derecho, domando a su Alpine cuando en la veloz curva peraltada «La Monumental» (la número 12 del circuito) quiso rebelarse e irse al muro.
Pero Franco no aflojó y saltaron chispas del fondo rozando el asfalto cuando las riendas amansaron el eje trasero.
Dejaba en la Q3 un tiempo que se grabará en su memoria : 1m 32s 903/1000.
Era el mejor del resto, el mejor de los Alpine y el que reeditaba, en un circuito traicionero, lo que ya había mostrado en Monza con su espectacular clasificación (octavo) y no menos fenomenal remontada desde la 16ª posición a la novena.
Franco Colapinto salió del «corralito» y allí, prácticamente al final de un pasillo de admiradores, los suyos del alma lo abrazaron. —¡Felicidades, hijo!— , musitaba y se aferraba Aníbal Colapinto al “enano” (así le llama él cuando está entre amigos).
Lo abrazaban también sus managers .
La gente se agolpaba.
Una admiradora espontánea le gritaba: “¡Te amo, te adoro, Franco!“.
Lo rodeaban quizás más fanáticos que los que habían saludado al sorpresivo poleman , Lando Norris , que también protagonizó una gran historia.
El inglés largará delante de Kimi Antonelli (Mercedes) y Max Verstappen (Red Bull) .
Lewis Hamilton (Ferrari) saldrá cuarto y Charles Leclerc (Ferrari), quinto.
Aníbal estaba al borde de las lágrimas.
Dicen que las emociones se contagian y el grupo casi casi lo imitaba.
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