“Misiles teledirigidos”: la ciencia estudia nuevos métodos para luchar contra el cáncer de cuello uterino
El cáncer de cuello de útero o de cérvix es el cuarto más frecuente entre las mujeres de todo el mundo.
En España se calcula que cada año se diagnostican 1.957 casos y se registran 814 fallecimientos.
No obstante, a nivel global, estas cifras aumentan considerablemente.
Según un estudio publicado en la Journal of the National Cancer Center , en el año 2022 se registraron aproximadamente 662.044 nuevos casos y 348.709 muertes.
Ante esta realidad, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha redoblado esfuerzos y ha diseñado una estrategia para acelerar la eliminación del cáncer del cuello uterino como problema mundial de salud pública.
Concretamente, la organización ha fijado lo que se conoce como las metas “90-70-90” para el año 2030 : lograr que el 90% de las niñas estén totalmente vacunadas contra el virus del papiloma humano (VPH) antes de cumplir los 15 años, que el 70% de las mujeres se sometan a pruebas de detección de alta precisión a los 35 y 45 años, y que el 90% de las mujeres diagnosticadas tengan acceso a un tratamiento adecuado.
A pesar de los esfuerzos preventivos, las pacientes que desarrollan formas metastásicas o resistentes a los tratamientos convencionales requieren con urgencia terapias más eficaces.
En este frente, una investigación publicada en la revista Computational Biomedicine abre una ventana de esperanza mediante el uso de la bioinformática y la medicina de precisión para diseñar lo que los científicos describen como “misiles teledirigidos” .
Se reduce “la liberación prematura de la carga útil citotóxica” Un equipo formado por investigadores de la Universidad de Ciudad del Cabo (Sudáfrica) y la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL) en Suiza ha analizado miles de muestras de tejidos sanos y tumorales para identificar proteínas específicas en la superficie de las células cancerosas que puedan servir de blanco para los Conjugados Anticuerpo-Fármaco (ADC).
Estos funcionan como un ‘caballo de Troya’ médico: constan de un anticuerpo diseñado para unirse selectivamente a la célula tumoral y una carga tóxica que se libera únicamente dentro de ella, destruyéndola sin dañar los tejidos sanos circundantes.
No obstante, uno de los grandes problemas de los ADC tradicionales es la inestabilidad de la unión entre el fármaco y el anticuerpo.
El estudio destaca que: “Nuestro grupo ha estado trabajando específicamente con scFvs etiquetados con SNAP, lo que permite la conjugación de la carga útil en un único sitio específico del anticuerpo”.
Este descubrimiento permitiría “una relación estequiométrica óptima de 1:1 [...], lo que ofrece una gran promesa para reducir la liberación prematura de la carga útil citotóxica”.
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