Tatuajes bajo la lupa: moda, identidad y el lado menos visible de las tintas
Somos parte de un entorno cultural en el que la autoexpresión y la identidad resuenan y cobran relevancia.
Originados en un acto tribal, los tatuajes llegan a ser percibidos como una manifestación artística, emocional y cultural, probablemente motivados por el deseo de estar “a la moda”, o por ser objeto visible del entorno social, o a veces por la fantasía de perpetuar creencias.
En 2023, una encuesta en línea reveló que el 31% de los adultos en los Estados Unidos dice tener al menos un tatuaje, lo que representó un aumento con respecto a los porcentajes registrados del 14% en 2003, 16% en 2008, 21% en 2012 y 29% en 2015.
Aunque tatuarse la piel sea considerado por algunos como un acto de mínimo riesgo, no está exento de contingencias.
Ciertas tintas pueden provocar reacciones alérgicas, infecciones bacterianas por tintas contaminadas, equipos no esterilizados o condiciones higiénicas deficientes en la piel, y la formación de granulomas y que loides alrededor de las partículas de tinta.
Persiste la incertidumbre sobre las consecuencias de la posible migración de las partículas de colorantes hacia los ganglios linfáticos.
Microbiología, toxicidad y riesgos infecciosos El primer caso notificado de infección relacionada con tatuajes se registró como infección bacteriana en 1820.
Desde entonces, se han identificado 37 especies bacterianas distintas a partir de 192 casos de infección relacionados con tatuajes, la mayoría de ellos mono-bacterianos.
En análisis reportados en 15 países hasta fines de 2024 y considerando 62 publicaciones, se detectaron micobacterias no tuberculosas en 66 casos, vinculados a la contaminación de frascos de tinta, identificándose diez especies, siendo la más común Mycobacterium chelonae, seguida de M. abscessus, M. haemophilum y M. fortuitum.
Se sugirió que la tinta se contaminó durante la fabricación o con agua contaminada durante los procedimientos o de dilución.
En cuanto a infecciones virales, se ha establecido una prevalencia considerable de la infección por el virus de la Hepatitis B entre mujeres embarazadas con tatuajes en África Occidental que no habían sido previamente vacunadas.
La Hepatitis C es la infección viral más frecuente asociada a la práctica de tatuajes en condiciones de no respeto de las exigencias legales.
La piel, blanco de los tatuajes, es un órgano que se construye en permanencia formando una capa córnea protectora, semipermeable, que impide la pérdida de fluidos y la entrada al organismo de elementos desconocidos.
Para llevar a cabo esas funciones, la piel articula las funciones de diferentes tipos de células.
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