Desde la confirmación de la visita del Papa, los obispos acentuaron sus críticas por las deudas sociales
Con expresiones muy gráficas y particular intensidad en las últimas semanas, la Iglesia describió el escenario que encontrará el papa León XIV en la visita que lo llevará a Buenos Aires, Córdoba y Luján, a partir del 8 de noviembre.
Esa mirada se resume en la crisis del sector de la discapacidad, el avance de la pobreza (dos millones de personas más que hace seis meses), una creciente morosidad y una Argentina dividida por la grieta, “cascoteada” y con “un porcentaje muy grande de hermanos que la están pasando mal”, según los términos empleados.
El catálogo de preocupaciones se diferencia de diagnósticos anteriores, que se concentraban en llamados a superar la pobreza, el desempleo y la exclusión, como dramas de una realidad global.
Los obispos incorporaron ahora, tal vez con mayor énfasis después de la confirmación de la visita del Santo Padre, cuestiones más extremas, que se reflejan en “actitudes y expresiones que lastiman” y en “lenguajes despreciativos, por momentos no exentos de crueldad”, en una crítica expresada ya hace unos meses y que no se limita únicamente al gobierno nacional.
En agosto pasado, la Iglesia porteña rechazó públicamente los “bautismos comunitarios” que habían sido convocados en las redes sociales frente al domicilio de Cristina Kirchner, donde cumple los seis años de prisión domiciliaria.
Voces de la Iglesia entienden que tanto el gobierno de Javier Milei como el Episcopado, desde sus diferencias , “están igualmente interesados en tener la fiesta en paz”.
A la vez, la jerarquía episcopal ha tenido especial cuidado en señalar el carácter pastoral de la visita del Papa.
Para el profesor Roberto Bosca, historiador de la Iglesia y director del Centro Universitario Cudes, el propio León XIV “marcará el tono” de la visita.
“Va a ser muy claro, especialmente en los temas de la doctrina social de la Iglesia, un punto particularmente picante.
Pero ejercerá su oficio de profeta y será crítico sin señalar culpables”, pronosticó el especialista a LA NACION .
Pese a los acuerdos que permitieron avanzar en la organización del viaje, en esa convivencia entre la Iglesia y el Gobierno se colaron tensiones.
Dos días después de confirmada la visita papal, el arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge Ignacio García Cuerva, trazó un duro diagnóstico social en el santuario de San Cayetano.
Advirtió que “la libertad económica no puede ser absoluta” y pidió por los pobres y los endeudados.
En una línea similar, el arzobispo de Mendoza y presidente del Episcopado, monseñor Marcelo Colombo, fijó posición sobre la morosidad, que impacta principalmente en familias de sectores medios y bajos.
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