Tras un mensaje de su esposa su vida dio un vuelco y una mujer del pasado llegó para retarlo: “¿Cómo puede ser?”
La notificación llegó a las 21:30.
En el cuarto matrimonial, Pedro puso en pausa la serie en Netflix y clavó la vista en su teléfono.
De inmediato, la expresión de su cara delató un dejo de sorpresa, era de su mujer, algo que, por supuesto, no era extraño, lo raro era que ella se encontraba a unos metros, en la cocina de la casa, y no solía mandarle mensajes si estaban juntos.
Supuso que le estaría compartiendo algo, aunque eso tampoco era un gesto usual por parte de ella.
Decidió ignorarlo, tomó un trago de la copa de vino tinto que reposaba en la mesita de luz, y puso play .
El celular volvió a sonar, otra vez ella, esta vez decidió leerlo.
“El mensaje original decía algo así como: hace mucho que busco las palabras y cuando tratamos de hablar la mente se me desordena y me paralizo, por eso te lo escribo: me quiero separar.
Estoy en la cocina si querés que lo hablemos”, cuenta Pedro al recordar aquella noche en la que su vida, tal como la conocía hasta entonces, cambió para siempre..
El impacto de la separación, los sueños olvidados y una mujer para ahuyentar la soledad Con su mujer venían mal, Pedro lo acepta.
Estaban juntos desde los 18 o 19, habían sido padres muy jóvenes y hacía años que la distancia emocional entre ellos era tanta, que la angustia se había instalado en la pareja como invitada de honor.
Al principio no lo notaron, pero poco a poco, su presencia era evidente en sus sonrisas forzadas y sus miradas tristes.
Las ocupaciones de la casa, el trabajo, los chicos, disimularon ese océano que se había instalado entre ellos, pero ahora, que los nenes se habían transformado en jóvenes adultos, la desconexión quedó en evidencia.
Nada malo había pasado, salvo por algo en lo que ambos coincidían: en algún lado, en algún momento, habían renunciado a sus sueños.
“Me impactó muchísimo la separación”, confiesa Pedro.
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