A un año de su muerte, el testamento de Giorgio Armani obliga a vender parte de su empresa
La sucesión de Giorgio Armani entró en su primera etapa.
El 4 de septiembre se cumplió un año de la muerte del diseñador y, con ese aniversario, arrancó la ventana que el propio Armani fijó en su testamento para vender una parte de la empresa que fundó hace más de medio siglo.
La instrucción es precisa: aproximadamente un 15% de Giorgio Armani S.p.A. debe transferirse entre los 12 y 18 meses posteriores a su fallecimiento.
El período arrancó en septiembre de 2026 y se extiende en principio hasta marzo de 2027.
Fuentes cercanas al proceso indicaron a Reuters que los plazos no son estrictamente vinculantes y que la operación podría retrasarse si las condiciones del mercado no permiten alcanzar una valuación adecuada.
El testamento identifica a tres reconocidas marcas como compradores preferidos, y también contempla la incorporación de otro grupo del sector de escala comparable.
Dos de esos nombres ya mantienen vínculos comerciales directos con la marca: una administra su negocio de belleza y perfumes, mientras que la otra firma desarrolla los anteojos bajo licencia.
Según la agencia de noticias, esos acuerdos generaron cerca de USD 2.300 millones en ventas durante 2025 , lo que explica por qué preservar esas relaciones puede ser clave en cualquier negociación.
Una posible fórmula repartiría el paquete inicial entre los tres compradores preferidos En mayo surgió una alternativa concreta.
El diario italiano La Repubblica informó que Armani evaluaba dividir ese primer 15% en tres porciones y ofrecer aproximadamente un 5% a cada uno de los tres grupos mencionados.
La compañía no confirmó esa fórmula y Reuters la presentó como una posibilidad bajo análisis.
De concretarse, la estrategia mantendría a las tres empresas involucradas desde el inicio y postergaría la decisión sobre quién podría asumir una participación mayor en una etapa posterior.
Un análisis de Reuters Breakingviews publicado en mayo señaló que distribuir inicialmente el paquete podría facilitar el cumplimiento de la voluntad del fundador, mientras la compañía mejora su desempeño o aparece un comprador dispuesto a avanzar hacia el control total.
El testamento fija una segunda etapa que contempla transferir el control o salir a Bolsa La transacción inicial no cierra el proceso.
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