Casas impresas en 48 horas: la tecnología que construye y ya tiene proyectos en marcha en el país
La primera vez que vi una impresora construir una casa pensé que era un video editado.
No era inteligencia artificial generando imágenes: era una máquina robotizada depositando capas de hormigón, sola, de noche, sin un obrero a la vista.
Y eso ya está pasando en Argentina .
Capa por capa, con una mezcla cementicia especial que los especialistas llaman Chomrigon —un microconcreto compuesto por polvo cementoso, fibras y polímeros mezclados con agua—, una impresora 3D puede tener las paredes de una vivienda de 120 metros cuadrados terminadas en apenas 48 horas .
Una de 70 metros se imprime en 60 horas.
Un barrio entero de viviendas en serie puede estar listo en 6 a 8 meses, un plazo que con construcción tradicional llevaría entre 2 y 3 años.
Cómo funciona esta tecnología El equipo es un sistema robotizado montado sobre un pórtico que se desplaza sobre rieles.
Un brazo articulado sostiene el pico extrusor, que va depositando la mezcla cementicia en capas sucesivas según un diseño digital.
Sin encofrados, sin desperdicio de material , con alta resistencia estructural y con la posibilidad de operar de forma autónoma durante la noche.
Algo que me parece fundamental aclarar, porque suele prestarse a confusión: la impresora hace la estructura, no la casa entera.
Imprime muros, divisiones internas y los espacios previstos para puertas y ventanas.
Después entran los gremios de siempre para techos, carpinterías e instalaciones eléctricas, sanitarias y de gas.
La tecnología no reemplaza al trabajo humano: lo reorganiza.
Una vivienda de 120 m² puede tener su obra gris terminada en 48 horas.
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