Tragedias: la de los comunes y la de los anticomunes
“Instituciones, corrupción y análisis económico del derecho” es el título de la conferencia con la cual, el 5 de noviembre de 2002, Alfredo Juan Canavese se incorporó formalmente como miembro de la Academia Nacional de Ciencias Económicas.
Más estudioso que marketinero, mi querido amigo debería haberla titulado “la tragedia de los comunes y la de los anticomunes”.
Dada la relevancia del tema, me permito destacar lo que entonces dijo, extraído de un texto por lo demás jugoso.
Al respecto, le pedí colaboración al norteamericano William Arthur Niskanen (1933 - 2011), quien estudió en la universidad de Chicago.
Según Richard Edward Wagner, de Milton Friedman y Arnold Carl Harberger aprendió que la teoría del equilibrio competitivo constituye una útil herramienta analítica para entender el mundo, y que los buenos modelos económicos son simples y parsimoniosos, al tiempo que ricos en contenido empírico.
Enseñó en la universidad de California, sedes Berkeley y Los Ángeles.
Entre 1975 y 1980 fue economista jefe en la empresa Ford: les dijo a los directivos que el problema no era Japón sino ellos, y entonces… lo echaron.
Durante la presidencia de Ronald Reagan integró el Consejo de Asesores Económicos.
Además, presidió el Instituto Cato y la Sociedad por la Elección Pública. – Usted afirmó que la teoría económica se puede visualizar desde la perspectiva afuera-adentro, o adentro-afuera. – Así es, para enfatizar que la realidad no se estaciona en los equilibrios calmos, sino que surge de una mutación permanente.
El mundo funciona más en base a deseos intensos que a pensamientos placenteros.
Además, como bien recuerda Fred L.
Smith, una de las ideas que más me influyeron dice que el gobierno se aproxima más a la eficiencia del mercado, cuanto mayores sean las presiones para que actúe como si estuviera en un contexto competitivo.
Por eso desarrollé un modelo de “burocracia en conflicto”. – Canavese habló de la tragedia de los comunes, pero también de la de los anticomunes, idea también relevante de la cual se habla mucho menos. – Nada mejor que reproducir textualmente sus palabras.
“La corrupción es un delito que puede caracterizarse como el uso, por parte de un agente, de propiedad ajena para obtener beneficios en provecho propio.
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