Julio Zambrana (Promesa): «Antonio, de Araboka Plaza, es el mejor anfitrión de Málaga para mí»
Julio no llega a la cocina por una vocación tardía ni construida desde fuera.
Crece en La Blanca Paloma , el restaurante de su familia, y desde ahí aprende una forma de trabajar donde todo pasa a la vez: los pedidos, los tiempos, los platos entrando y saliendo de cocina, la sala llena.
Esa experiencia temprana se queda como base de todo lo que hará después.
Más adelante, su recorrido le lleva por distintos restaurantes de la Costa del Sol y por una etapa en Reino Unido hasta que decide volver a Málaga capital , donde forja una importante etapa como jefe de cocina en La Cosmopolita .Promesa abre en los bajos del Hotel MS Maestranza —en La Malagueta — y Julio llega a su cocina.
En poco tiempo, el restaurante de cocina malagueña y andaluza se coloca entre los nombres propios de la ciudad.
Consigue reconocimientos de mucho calado, pese a ser un proyecto que apenas empezaba a consolidarse: el premio al Mejor Restaurante de Málaga de la Academia Gastronómica, la recomendación de la Guía Michelin y un Sol Repsol .
Pero Promesa no se apoya en eso.
Lo que lo sostiene es una idea muy clara de cómo debe funcionar todo cuando alguien se sienta a la mesa: que la comida, el ambiente de sala y el ritmo del servicio vayan en la misma dirección.El origen del nombre está, además, en su cóctel homónimo .
Creado en 1967 por Miguel Sánchez —fundador de la cadena hotelera—, le valió el título de campeón de España de coctelería y el de subcampeón del mundo en su edición del campeonato internacional.
Hoy, sigue siendo la bienvenida al restaurante y funciona como punto de partida simbólico de la experiencia, conectando el proyecto actual con la historia del grupo.
Julio Zambrana y el icónico cóctel de Promesa GURMÉZambrana, en cocina, trabaja a partir de platos que reconocen el territorio, pero sin quedarse en la cita.
Aparecen elaboraciones como la corvina salvaje en gazpachuelo de miso y manzanilla, el salmonete de Barbate con salsa de sus interiores a la roteña, o el brioche de guiso de choco con papas .
Aquí el producto no se disfraza y la técnica aparece de forma discreta, sobre todo en las salsas y cocciones que dan sentido al conjunto.En Promesa, también se aprecia una línea muy marcada que conecta con la cocina francesa , no como referencia decorativa, sino como parte de su lenguaje en los fogones.
Lo vemos en la presencia de mantequillas en determinadas preparaciones y en referencias concretas que el propio restaurante asume con naturalidad, como el guiño a Escoffier , o preparaciones inspiradas en el Café de París .
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.abc.es — el contenido pertenece a ABC.