Arabia Saudí trata de frenar el avance hutí por sus rutas del petróleo
Si el bloqueo de Ormuz no era suficiente elemento de presión para el mercado mundial de petróleo, la tensión crece tras la conquista de la costa del mar Rojo por parte de los hutíes de Yemen , aliados de Teherán, y el cierre por parte de Arabia Saudí del oleoducto que atraviesa el reino de Este a Oeste tras sufrir un ataque con drones.
Cada hora que pasa es más complicado exportar petróleo de Oriente Próximo y el precio del barril ronda los 108 dólares (94 euros).La diplomacia intentó abrir una puerta a una salida negociada, pero la guerra abierta en Yemen, que afecta directamente a los saudíes, obligó a suspender una reunión prevista entre Irán y los países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) en Omán para hablar de la reapertura de Ormuz.En los despachos de Riad se encienden las alarmas porque cuatro años después de que pusieran final a su intervención militar directa en Yemen, el país vecino vuelve a ser una amenaza.
Los saudíes apoyan a las fuerzas del Gobierno que reconoce la comunidad internacional, que en apenas una semana se han desmoronado, han perdido la costa del mar Rojo y ahora tratan de frenar el avance hutí a Taiz y Marib .
Los aviones del reino bombardean posiciones de los rebeldes, pero estos avanzan sobre el terreno y responden además con misiles balísticos y drones contra bases militares en Arabia Saudí, como la de Rey Khalid, e instalaciones energéticas.Los civiles están atrapados en medio de los combates y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) informó de que más de 85.000 personas se han visto obligadas a huir de sus hogares.
Más de 2.000 han huido hacia las costas septentrionales de Yibuti.
El organismo internacional considera esta ruta entre el Cuerno de África y Yemen una de las rutas migratorias más peligrosas del mundo.Dos frentes abiertosDurante el fin de semana, los rebeldes tomaron el control del puerto de Moka y la isla de Perim, en el estrecho de Bab el Mandeb , en el mar Rojo.
Se trata de una victoria estratégica porque les permite controlar una de las principales rutas comerciales del mundo.
Ante la incertidumbre que genera la nueva situación, los mandos hutíes declararon que el mar Rojo «es seguro para todas las compañías navieras del mundo», aunque mantienen en vigor la prohibición sobre los barcos saudíes.
Desde la costa, los hutíes intensifican su ofensiva para hacerse con la ciudad occidental de Taiz, uno de los grandes centros urbanos del país y la puerta hacia Adén, la capital del Yemen bajo control de las fuerzas gubernamentales.
El segundo frente abierto es Marib, antigua capital del reino de Saba, último bastión que le queda al Gobierno en el norte y un importante centro de petróleo y gas.
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