Corales contra el reloj climático
Hay lugares donde el cambio climático no se mide en grados, sino en colores.
Bajo las aguas de las Bahamas, el coral que alguna vez formó extensas estructuras de tonos ocres y dorados puede convertirse, cuando el océano se calienta demasiado, en una pálida sombra de sí mismo.
El blanqueamiento de los corales es una de las señales más visibles de un mar que está dejando de parecerse al que conocíamos.En los arrecifes próximos a Browns Cay, sin embargo, algunos de esos corales tienen una segunda oportunidad.
La Fundación MSC acaba de completar una nueva fase de su programa de restauración «Super Coral Reefs» con el trasplante de 32 fragmentos de coral cuerno de alce (Acropora palmata), cultivados previamente en viveros submarinos.
Con ellos, el proyecto alcanza ya 285 corales replantados en los arrecifes de las Bahamas.Sin embargo, las previsiones de temperaturas excepcionalmente elevadas del océano han llevado al equipo científico a detener temporalmente nuevos trasplantes.
Los fragmentos que todavía permanecen en los viveros submarinos quedarán allí protegidos y bajo vigilancia hasta que las condiciones del mar sean más favorables. «La restauración no consiste simplemente en plantar más corales, sino también en colocarlos en la mejor posición para que prosperen», explica Emeline Bouchet, directora del Programa Marino del Centro de Conservación Marina de Ocean Cay.
Las previsiones de Coral Reef Watch, de la NOAA, apuntan a condiciones de blanqueamiento de nivel 2 en el norte de las Bahamas hasta septiembre.Una especie al borde del abismoEl cuerno de alce es uno de los grandes arquitectos del Caribe, sus ramas, que recuerdan a la cornamenta de un alce, pueden formar estructuras tridimensionales que sirven de refugio a peces, crustáceos y otros organismos marinos.
Al mismo tiempo, los arrecifes que construye funcionan como una barrera natural frente al oleaje y contribuyen a proteger las costas.
Su desaparición, por tanto, no supondría únicamente perder una especie sino que significaría perder parte de la estructura física que sostiene todo un ecosistema.La situación es especialmente delicada.
Las poblaciones de Acropora palmata se han reducido aproximadamente un 97% en el Caribe desde la década de 1980, y la especie ha desaparecido de numerosos enclaves después de episodios extremos de calentamiento del océano, entre ellos la ola de calor marina de 2023-24.Los arrecifes de las Bahamas cumplen además una función económica fundamental.
La pesca y el turismo dependen en buena medida de la biodiversidad marina que albergan estos ecosistemas.
Y, frente a la costa, cada formación coralina constituye también una primera línea de defensa frente a la energía de las olas.El calor que rompe una alianzaUn coral no vive solo.
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