Un Bergs intratable desordena a Alcaraz y lo apea de Shanghái
Carlos Alcaraz lo ha repetido siempre: cuando los rivales juegan contra él sacan un nivel que no tienen durante el resto del curso.
Para los contrincantes este duelo es, sin duda, el más importante de cada torneo.
Y ahí está la confirmación, en este partido en el que Zizou Bergs, 27 años y 39 del mundo, protagoniza un choque sublime, intratable con el servicio y el resto y desordena al español, enfadado por momentos con todo, y que cede en dos horas y 3 minutos por 7-5 y 7-6 (4).
Hay un primer punto del partido intensísimo que consigue el murciano con constancia y derecha.
Pero se enreda después un poco porque Bergs se mueve también muy fino en esta pista rapidísima. «Atento a la primera», lo aconsejaba Samu López desde el banquillo, porque el belga atiza al resto y mete en los primeros problemas a Alcaraz nada más empezar el choque.
Un aviso para que empiece a encontrar su ritmo y sus armas.Le va a costar todo el set.
Porque Bergs no lo deja encontrar su estilo ni el ritmo ni las armas que funcionan.
El belga sube a la red cada vez que puede, desactiva cualquier opción del español desde el fondo y lo acribilla al resto, porque a la falta de confianza en el primer saque se va juntando esa presión de tener siempre la pelota encima, casi antes de caer del movimiento anterior.
Y a Alcaraz le supone un mundo en cada turno: dobles faltas, errores con el primero (solo dos puntos ganados de ocho en los cuatro primeros juegos), y un 'break' que recupera enseguida pero que muestra a las claras que no está cómodo, no encuentra la claridad ni el control.Tanto es así que empieza a desordenarse en sus golpes.
Sube cuando no toca, intenta dejadas de las que se arrepiente, y es otra doble falta y otros dos errores tras sendos restos profundos de Bergs que le hacen ceder una segunda rotura, esta vez para el 5-6 y saque del rival.Hay enfados, gritos, aspavientos, un Alcaraz que durante el set se ha mantenido a raya en lo emocional y lo suelta todo cuando cede el saque. «Así no puedo seguir jugando, así no puedo seguir sacando, se te va la bola hacia abajo.
No lo entiendo, una bola me va hacia arriba y la otra así.
No puedo jugar al tenis así, por intuición», explota el murciano para sí mismo, mutismo en el banquillo que saben que el pupilo necesita sacar la rabia.Se lo juega todo al resto, que sabe que desde el fondo no hay quien lo pare, ni siquiera este Bergs que se lo cree, que saca de locos, que tiene una bola de set, pero le lanzan un obús a los pies que no puede elevar por encima de la red.
Que tiene una segunda, en la que activa el saque-red, en esta pista rapidísima, pero tiene Alcaraz diez recursos más para pasarlo y superar la tensión.
Que tiene una tercera tras un saque increíble que también desactiva el murciano, más derecha y orgullo que regularidad.
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