El edificio de boxes del Madring, una obra a contra reloj: «En enero pusimos el primer pilar»
Cuando en enero se colocó el primer pilar de lo que ahora es el edificio de boxes y la zona VIP del 'paddock' de Madring, los planos todavía no estaban completamente cerrados.
La estructura comenzaba a levantarse en el Instituto Ferial de Madrid (Ifema) , mientras al otro lado del proyecto más de 50 especialistas de la empresa encargada del diseño e ingeniería de las instalaciones, Arup, seguían trabajando.
Con el tiempo encima y muchos retos que afrontar, la organización trabajaba en el trazado y adaptación de los requisitos que llegaban de las diferentes entidades que formaban parte del proyecto.
Por delante quedaban menos de ocho meses para que Madrid recibiera su primer Gran Premio de Fórmula 1 y había que hacer encajar en ese calendario el diseño, las legalizaciones y la construcción de unos 26.000 metros cuadrados. «El mayor reto era construir un edificio de tales dimensiones a la vez que lo diseñábamos», resume Francisco Luque, director del negocio inmobiliario de Arup.
El resultado principal del esfuerzo es el edificio que concentra los boxes y buena parte de las instalaciones de la competición en Ifema, pero que, a diferencia de muchas de las estructuras que rodean el circuito, no desaparecerá cuando termine la carrera.
El contrato con la constructora se firmó a mediados de octubre de 2025 y, desde entonces, comenzó una cuenta atrás en la que el diseño y la obra tuvieron que avanzar prácticamente al mismo tiempo.
Arup llevaba implicada en el proyecto desde antes, pero con la entrada de la constructora Eiffage, pasó a trabajar como diseñadora principal.El sistema que se siguió para las instalaciones se denomina «diseño y construye» a través de una «ruta rápida».
Es decir, no esperaron a que estuviera terminado el diseño para comenzar a construir, sino que se iban entregando paquetes del proyecto conforme los necesitaba la obra.
Eso permitía ganar tiempo, pero obligaba también a asumir que los planos podían cambiar cuando ya había maquinaria y operarios sobre el terreno. «Los ingredientes se iban metiendo a la vez que desarrollabas el proyecto», resume Luque.
El equipo trabajó durante julio y agosto sin vacaciones para poder mantener la línea temporal y absorber las modificaciones que iban llegando. «Todo ha salido precisamente por no parar», argumenta Luque, que también resalta el compromiso de Eiffage como pieza clave.El tiempo no fue el único reto al que se tuvieron que enfrentar estos profesionales, pues, conforme todo avanzaba, tenían que satisfacer las necesidades de las diferentes entidades que participaban: Fórmula 1, sus proveedores, la Federación Internacional del Automóvil (FIA), Ifema y el Ayuntamiento de Madrid; además de los equipos encargados de las diferentes áreas técnicas.
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