La teoría de la conspiración del 7 de octubre entra de lleno en la campaña electoral israelí
A falta de dos meses para las elecciones, la teoría de la conspiración sobre el ataque de Hamás del 7 de octubre se ha convertido en el punto central de debate en Israel.
Sara Netanyahu, primera dama, fue la responsable de poner el tema sobre la mesa cuando insinuó en una entrevista en televisión que Yair Golan, número dos del Ejército en 2023 y actual líder de Los Demócratas, sabía de antemano que Hamás iba a atacar de manera masiva y no compartió la información.
El primer ministro trató de marcar distancias con su esposa y dijo que no ve las cosas de la misma manera, pero su última afirmación fue que, si lo hubieran despertado a las 4 o 5 de la mañana, habría tomado decisiones que podrían haber evitado la invasión los islamistas.
Golan advirtió a la esposa de Netanyahu que, si no retira sus comentarios y se disculpa presentará una demanda millonaria por daños y perjuicios.
El periodista Ronen Bergman desmontó la versión de Netanyahu de que los mandos de seguridad lo dejaron deliberadamente al margen antes del 7 de octubre.
Según la información publicada en 'Yediot Ahronoth', «desde las 02:00 la oficina del primer ministro recibió por dos canales distintos información sobre las señales preocupantes procedentes de Gaza».
Para Bergman, colaborador habitual de 'The New York Times', el fallo estuvo dentro de la propia oficina del primer ministro: «La información se detuvo dentro de la oficina y no llegó a Netanyahu», no hubo ningún «motín de generales».La herida abierta esa mañana de octubre no se ha cerrado.
El ataque sorpresa liderado por Hamás causó la muerte de 1.221 personas, según cifras oficiales israelíes, en las localidades agrícolas y bases militares vecinas a la verja de separación.
Los palestinos también se llevaron a 251 rehenes, entre ellos ancianos y bebés.
Netanyahu ha llevado a cabo una purga total en la cúpula de seguridad y ha cambiado en estos años a los jefes del Ejército, Shin Bet y Mossad y todos ellos admitieron sus errores antes de irse.
El primer ministro es el gran superviviente del 7 de octubre, sigue eludiendo cualquier responsabilidad y se presenta como una víctima política de los errores del sistema de seguridad.El ex jefe del Ejército y actual líder del partido Yashar (recto), Gadi Eisenkot, también salió en contra de la teoría de la conspiración. «De forma inequívoca, lo digo basándome en conocimiento directo, su oficina recibe los detalles de inteligencia a medida que se van acumulando.
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