Ni harina ni azúcar: EEUU fabrica galletas de vainilla comestibles con botellas de plástico
Una botella de plástico desechada puede parecer lo último que alguien asociaría con un alimento, pero investigadores de la Southern Illinois University (SIU) Carbondale, en EEUU, han desarrollado una tecnología capaz de aprovechar el carbono del plástico PET y de residuos agrícolas para fabricar ingredientes destinados a alimentos .
El trabajo, presentado durante ACS Fall 2026 y descrito previamente en la revista Trends in Biotechnology , recurre a microorganismos modificados para transformar esos residuos en compuestos aprovechables para unas galletas experimentales llamadas µBites.
El punto de partida son materiales difíciles de aprovechar directamente como alimento: tereftalato de polietileno (PET), habitual en botellas de agua y refrescos , junto con tallos, hojas de maíz y otra biomasa vegetal.
Los científicos someten esta mezcla a un procedimiento denominado disolución hidrotermal oxidativa, que utiliza agua y oxígeno a temperaturas y presiones elevadas para fragmentar los materiales y dejar sus moléculas de carbono accesibles para los microorganismos.
Ahí comienza la parte biológica del proceso .
El equipo dirigido por Lahiru Jayakody y con la participación de la investigadora Sandhya Jayasekara ha programado diferentes levaduras, incluida la levadura de panadería, para emplear esos compuestos como materia prima .
Los microorganismos funcionan como pequeñas factorías capaces de reconstruirlos y generar proteínas, grasas, vitaminas, ácidos y sustancias aromáticas , una estrategia similar al uso industrial de levaduras para producir otras moléculas de interés.
De residuos de plástico a galletas La mezcla obtenida después de la fermentación todavía necesita varios ingredientes para adquirir las características de un alimento convencional .
Los investigadores incorporan fibra, almidón y edulcorante antes de introducir la masa en una impresora 3D alimentaria, que deposita el material por capas hasta formar las µBites.
Finalmente, las piezas se cocinan mediante microondas para conseguir una consistencia semejante a la de una galleta .
La materia prima se utiliza para alimentar la levadura y elaborar galletas (Comunicaciones de SIU Carbondale/Sociedad Química Estadounidense) Una de las principales novedades está precisamente en el sabor.
El equipo ha desarrollado una cepa de levadura capaz de producir aroma de vainilla a partir de biomasa vegetal , mientras que otra puede utilizar etilenglicol procedente del PET para generar betacaroteno, un pigmento que el organismo humano puede transformar en vitamina A .
De este modo, el proyecto no pretende limitarse a convertir residuos en materia comestible , sino obtener productos nutricionalmente más interesantes y con unas propiedades sensoriales más reconocibles.
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