Angrois: 80 muertos, 13 años de proceso y un polémico indulto
Uno de los accidentes ferroviarios más graves de la democracia puede terminar sin nadie entre rejas.
La tarde del 24 de julio de 2013, un tren Alvia que circulaba a más del doble de la velocidad permitida descarriló en una curva a las puertas de Santiago de Compostela.
Murieron 80 personas y otras 143 resultaron heridas.
Trece años de un largo y enrevesado proceso judicial han dejado al maquinista, Francisco José Garzón Amo, como único condenado.
Pero también él puede evitar la prisión: la Fiscalía se ha mostrado favorable a un indulto parcial y la misma jueza que le condenó respalda incluso el indulto total por razones de «justicia y equidad».
La última palabra la tiene ahora el Gobierno.Pero Garzón no estuvo solo en el banquillo.
Le acompañó Andrés Cortabitarte, exdirector de Seguridad en la Circulación de Adif.
La jueza de Santiago les condenó a la misma pena por idénticos delitos —dos años, seis meses por 79 homicidios y 143 lesiones por imprudencia profesional grave—.
El accidente dejó 80 muertos, pero la sentencia no consideró probado que el fallecimiento de uno de los viajeros, semanas después, fuese consecuencia directa de las heridas.
La Audiencia Provincial de La Coruña acabó absolviendo a Cortabitarte al considerar que había actuado «según los estándares establecidos».
El carpetazo a sus responsabilidades penales, sin embargo, no borró las deficiencias de seguridad que la sentencia de primera instancia había apreciado.El maquinista fue condenado a dos años y medio de cárcel por 79 homicidios y 143 delitos de lesiones por imprudencia graveCon Cortabitarte fuera de la ecuación, Garzón Amo es, por ahora, el único sobre el que pesa una pena de prisión.
Pero es muy posible que el maquinista no llegue a pisar la cárcel, pese a que la sentencia confirmó su «conducta negligente» al mantener una conversación telefónica con el interventor del tren —que viajaba en otro vagón— por una cuestión profesional relacionada con el viaje, pero que no tenía urgencia alguna.
Enfrascado en esa conversación, Garzón no inició a tiempo la frenada necesaria para pasar de los 200 a los 80 kilómetros por hora exigidos para tomar la curva de Angrois.
Cuando reaccionó y accionó el freno de emergencia ya era demasiado tarde: el tren acabó descarrilando a 179 kilómetros por hora.El indultoPese a ello, tanto la Fiscalía como la jueza que lo condenó consideran que Garzón Amo no debe entrar en prisión.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.abc.es — el contenido pertenece a ABC.