El traspaso de bares toca techo en Sevilla pese a la menor rentabilidad
La idea romántica de montar un bar sigue rondando en la cabeza de muchos emprendedores que con experiencia en la hostelería o sin ella ven en ese negocio una salida laboral asegurada.
La demanda por gestionar este tipo de establecimientos, especialmente si ya tienen la licencia y está funcionando, es cada vez mayor hasta el punto de constituir una auténtica burbuja que ha llevado el valor de los traspasos a máximos históricos.
Para constatarlo sólo hay que abrir alguno de los portales inmobiliarios donde se anuncian.
Entre ellos figura el pase de un restaurante junto a las Setas por 280.000 euros que tiene un alquiler mensual de 6.500, otro en el entorno de la Plaza Nueva de apenas 90 metros cuadrados por 300.000 y una renta de 4.500 euros o en la Avenida de la Constitución, por 225.000 y un gasto mensual de 5.400 euros por poner un ejemplo.
Eso sólo en el casco histórico, pero los precios son también elevados en barrios del extrarradio como Sevilla Este o Los Bermejales, donde hay ofertas por 100.000 euros e incluso el parque tecnológico de la Cartuja, donde se ofrece un traspaso de una cafetería por otros 100.000.
El presidente de la patronal de hostelería de Sevilla, Alfonso Maceda , confirma que «nunca se habían visto precios tan desorbitados» y considera que son cantidades «muy infladas que luego se terminan rebajando porque es imposible que salgan las cuentas».«Hay que desterrar la idea de que un bar es un negocio refugio porque ya no lo es, no queda margen de rentabilidad» Alfonso Maceda Presidente de la Asociación de Hostelería de Sevilla«Se llega a esos niveles porque vemos en el sector a muchos empresarios que no tienen experiencia y creen que esto es un negocio seguro y muy rentable». «Desde hace años venimos detectando ese movimiento, a pesar de que los cierres han sido muchos, pero hoy día la burbuja llega a todo, a los precios del alquiler y al de los traspasos», reconoce.
Maceda señala que «hay que desterrar esa idea de montar un bar o un restaurante como negocio refugio porque ya no lo es».
La subida de la energía, de la renta, de la materia prima y de la mano de obra deja márgenes muy limitados e incluso que las cuentas cierren a pérdidas cada mes. «Si no hay experiencia ni vocación, es muy difícil que el negocio prospere.
Esa antigua tendencia de montar un bar entre varios socios y contratar a un encargado para que lo lleve termina en fracaso en el 90% de las ocasiones, no merece la pena», admite el representante del sector en la capital andaluza.La bodega Consolación en Los Remedios, uno de los últimos locales traspasados R.
R.Sin embargo, Sevilla sigue siendo una plaza muy atractiva.
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