Viudedad e incapacidad, los 'agujeros negros' de las pensiones
Viudedad e incapacidad permanente.
Son las pensiones que presentan mayores desviaciones entre el capital cotizado por los trabajadores y el coste actuarial de las prestaciones que finalmente se perciben.
Es la conclusión a la que llega un trabajo de Fedea. «Limitar el análisis de la Seguridad Social a la jubilación ordinaria ofrece una visión incompleta de sus compromisos reales.
Al ampliar el foco hacia la incapacidad y la viudedad, los datos muestran que el coste actuarial superó ampliamente al capital contributivo reconstruido en la cohorte de 2023», asegura el servicio de estudios.Del estudio del 'think tank', se desprende que la incapacidad permanente es una 'caja negra' de gasto implícito en el sistema de pensiones y que genera un descuadre financiero mucho mayor que la jubilación ordinaria.
El trabajo compara lo que un trabajador realmente aportó a lo largo de su vida laboral según la marcha de la economía (capital reconstruido/NDC).
Y lo que la Seguridad Social le va a pagar hasta su fallecimiento según las normas actuariales (coste actuarial/DB).
Y el resultado es una brecha o desfase entre lo aportado y lo recibido.Este es el ejemplo: en cifras absolutas, la brecha monetaria entre el coste actuarial y el capital que se recibe por el jubilado alcanza en la incapacidad permanente una mediana de 188.825 euros para las mujeres y de 131.441 euros para los varones en la cohorte de 2023.
Estas cantidades superan con holgura los desfases observados en la jubilación ordinaria (103.573 euros en mujeres y 50.092 euros en hombres).
Un escenario que según el trabajo se explica por una menor aportación de cotizaciones a lo largo de la vida laboral, el acceso a edades más tempranas y la generosidad en la incapacidad.El informe señala que los derechos de supervivencia operan como un factor que altera de manera notable el diagnóstico del sistema a través de dos vías.
Por el lado de los ingresos: si el cálculo incluye la fracción de la cotización destinada a cubrir la supervivencia, el capital nocional reconocido aumenta y la brecha inicial se reduce.
Pero el lado del gasto; cuando existe un beneficiario de la pensión, el valor actuarial global de la prestación se incrementa.El trabajo pone como ejemplo el caso de un trabajador jubilado en 2023.
Si se analizan las cotizaciones aportadas, sin asignar cónyuge beneficiario , el capital mediano acumulado asciende de 190.310 a 232.499 euros, lo que hace caer la MWR (índice utilizado para medir si una persona recibe más o menos dinero del que realmente aportó) de 1,280 a 1,048, situándose cerca del equilibrio actuarial.
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