La dictadura de la infografía
Vivimos la era de la infografía .
Da igual que se trate de una jornada, un informe, una ley, una estrategia, un plan de actuación o las conclusiones de un estudio.
Todo tiene que convertirse en una infografía.
Y, sinceramente, creo que nos hemos pasado.
Las infografías nacieron para simplificar información compleja.
Su objetivo era ayudar a comprender mejor determinados datos mediante recursos visuales.
Pero lo que empezó siendo una herramienta útil se ha convertido en una moda que se aplica de forma indiscriminada .
El problema es que muchas veces no simplifican.
Complican.
Basta abrir cualquiera de las presentaciones, informes o publicaciones que circulan a diario por las redes sociales.
Nos encontramos con un mosaico interminable de iconos, flechas, números, colores, pictogramas, porcentajes y palabras distribuidas en espacios imposibles.
La información aparece comprimida hasta tal punto que lo primero que debe hacer el lector es ampliar la imagen varias veces para intentar leerla.
Una vez ampliada, llega el segundo reto: averiguar por dónde empezar. ¿ Se lee de izquierda a derecha? ¿De arriba abajo? ¿Hay que seguir las flechas? ¿Cuál es la idea principal? ¿Qué es relevante y qué es accesorio? Con frecuencia, la respuesta no está clara.
Paradójicamente, una herramienta diseñada para facilitar la comprensión termina generando confusión.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.20minutos.es — el contenido pertenece a 20 Minutos Nacional.