Qué cobertura de seguro responde ante un accidente con un jabalí o un ciervo en carretera
Los accidentes de tráfico provocados por la irrupción de animales salvajes, especialmente jabalíes, corzos y ciervos, son cada vez más frecuentes en las carreteras españolas.
Este tipo de siniestros se concentra con mayor intensidad en vías secundarias, zonas rurales, tramos de montaña o áreas próximas a cotos de caza.
Según los últimos datos de seguridad vial, el jabalí interviene directamente en alrededor de un tercio de estos choques.
Cuando ocurre un impacto de esta gravedad, la pregunta clave para cualquier conductor es inmediata: ¿quién asume los elevados costes de reparación del vehículo y qué garantía de la póliza responde? La responsabilidad legal en España ante impactos cinegéticos La Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial establece, como regla general, que en los atropellos de especies cinegéticas la responsabilidad de los daños materiales o personales recae sobre el propio conductor del vehículo.
La normativa actual impide reclamar el valor del animal y, salvo excepciones muy concretas y difíciles de probar, tampoco permite trasladar la responsabilidad financiera al titular del coto de caza colindante ni a la Administración pública titular de la vía.
Las excepciones legales principales quedan restringidas a supuestos muy delimitados: Que el accidente sea consecuencia directa de una acción de cacería colectiva de caza mayor realizada el mismo día o en las doce horas inmediatas anteriores.
Que el siniestro esté motivado por un fallo en el cerramiento del vallado protector o por la falta de señalización específica de peligro por animales sueltos en el tramo.
En la práctica habitual, la inmensa mayoría de los expedientes terminan imputando la responsabilidad al conductor.
Por esta razón, resulta imprescindible comprobar detalladamente las cláusulas y garantías contratadas en la póliza del vehículo.
Qué cubre cada modalidad de seguro de coche El seguro obligatorio de responsabilidad civil (terceros básico) cubre únicamente los daños ocasionados a terceros o a la vía pública.
Los desperfectos del propio automóvil quedan totalmente excluidos.
En un choque con un jabalí que destroza el frontal, la parrilla o los radiadores, el propietario debe asumir la factura del taller de su propio bolsillo si no cuenta con coberturas adicionales.
Para evitar este perjuicio económico, muchas pólizas de seguro de coche a terceros ampliado incorporan de forma específica la garantía por colisión con animales cinegéticos o domésticos.
Esta cobertura permite que la compañía aseguradora asuma el coste de reparación de los daños materiales del vehículo, siempre que se aporte el atestado policial correspondiente y las pruebas pertinentes del impacto.
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