Bernardí Roig: frente al exceso de realidad y el modelo goyesco
«De todas formas, no se puede competir con el sol por el oeste».
Lo escribe Bernardí Roig (Palma de Mallorca, 1965) sobre una pared del Centro de Arte de Aínsa (que convive con el Fondo Documental de Miguel Marcos, el galerista).
No sé si la frase es cosecha del artista o cita.
No lo dice.
El visitante llega allí perturbado por la belleza del Sobrarbe.
Deja fuera, también, a los numerosos turistas que peregrinan a la célebre villa.
Lo que encontraremos dentro son ventanas bien trancadas y la luz artificial de los neones.
Otro mundo.
Podríamos decir que antinaturaleza o humanidad enclaustrada.
Es un espacio que ha sido ampliado y está lleno de posibilidades.
Con el artista mallorquín estas salas se han sabido aprovechar de maravilla.
En su montaje se da una comunión extraña entre barroquismo y ascetismo, entre helada y carbón.Creo que estamos ante Bernardí Roig en estado puro, en blanco y negro, desdoblado entre dibujante y escultor, personaje y espectador.
Los gestos piden dramaturgia y ésta, cuerpos.
Como su 'Homo Aluminium Black', un sujeto que no alcanza el metro de estatura, y a cuya medida se han colgado unos dibujos, que son unos dibujos de Ingres, digamos que vejados.
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