Miniland, juguetes educativos y muñecas con síndrome de Down
Pocas empresas reflejan tan bien la evolución de la industria juguetera española como Miniland.
Fundada en 1962 en Onil (Alicante), la compañía ha sabido reinventarse sin perder sus raíces hasta convertirse en una de las referencias internacionales del juguete educativo y la puericultura.
Su historia es la de una empresa que ha pasado de fabricar para terceros a diseñar productos propios con una clara vocación pedagógica, poniendo siempre el desarrollo infantil en el centro de su actividad.
Seguir leyendo La internacionalización, clave en su crecimiento La internacionalización ha sido uno de los grandes motores del crecimiento de Miniland durante las últimas décadas.
La compañía inició su expansión de forma gradual mediante distribuidores especializados en Europa y, posteriormente, reforzó su presencia con filiales propias en mercados estratégicos como Estados Unidos, Asia o Australia.
“La internacionalización no solo es una vía de crecimiento comercial, sino también una forma de validar nuestra propuesta de valor en distintos contextos culturales y educativos”, destaca Julien Fournier, director general.
Ese proceso ha ido acompañado de una estrategia sostenida de innovación ya que la planta de Onil integra procesos vinculados a la fabricación, el ensamblaje y el control de calidad, además de actividades relacionadas con la innovación de producto y la mejora continua de procesos.
Además, para Fournier, conservar su arraigo industrial en el histórico valle del juguete constituye una ventaja competitiva.
“Mantener el vínculo con Onil nos ha permitido conservar conocimiento industrial, capacidad de diseño y una cultura de producto muy arraigada”, subraya el director general.
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