Cristina López, nutricionista: «Lavar el pollo bajo el grifo solo sirve para multiplicar los peligros en la cocina»
La higiene en la cocina es crucial, tanto si nos dedicamos profesionalmente a ello como al hacernos la comida o la cena en casa.
Esto supone que los utensilios que utilicemos como sartenes, espátulas o cuchillos, por ejemplo, estén bien desinfectados y en buenas condiciones.
Tener las manos bien limpias, sobre todo cuando vamos a manipular directamente los alimentos , también es imprescindible en la cocina, al igual que a la hora de comer lo que hemos preparado, incluso aunque usemos cubiertos para ello.
Del mismo modo resulta decisivo el estado de los ingredientes que llevamos a nuestra cocina y a nuestra boca.
Esto se aplica por ejemplo, a lavar bien la lechuga para una ensalada o una manzana que vayamos a tomar con piel.
No obstante, ser higiénicos delante de los fogones no siempre pasa por lavar los alimentos , ya que no todos lo necesitan, dependiendo del tipo que sean.
Por ejemplo el pescado sí suele lavarse estando crudo, pero muchos se preguntarán si con la carne hay que hacerlo igual.
Cristina López de la Torre, nutricionista, advierte sobre lavar el pollo crudoCristina López de la Torre , nutricionista y directora del Departamento de Odontología y Biomedicina de la Universidad Europea de Andalucía, se ha referido a este asunto, tal como recogen desde COPE.
La profesional se ha centrado específicamente en el pollo y ha revelado que nunca debemos lavarlo ni pasarlo por debajo del agua del fregadero si no queremos exponernos a problemas para la salud. «Lavar el producto bajo el grifo solo sirve para multiplicar los peligros en la cocina , mientras que un cocinado adecuado y a buena temperatura los elimina por completo», explica Cristina López según el citado medio.
Esto supone que, al lavar el pollo, podemos esparcir bacterias y otros microorganismos de la carne cruda por la encimera, el grifo y el resto de objetos cercanos que estemos usando y estén cerca.
Varios riesgos para la saludEl problema es que esa contaminación cruzada puede hacer que lleguen a nuestro plato microorganismos como Campylobacter, Salmonella y E. coli , que no se van bajo el agua y pueden ser causantes de intoxicaciones alimentarias y gastroenteritis, cuyos síntomas pueden incluir diarrea, vómitos, dolor de estómago e incluso fiebre.La nutricionista especifica que, aunque no es lo más común, la bacteria Campylobacter puede terminar causando una enfermedad autoinmune conocida como el síndrome de Guillain-Barré : «Un trastorno neurológico en el que las propias defensas del cuerpo atacan a los nervios, que provoca una debilidad muscular y parálisis», algo que pone en gran riesgo, sobre todo, a ancianos, niños, embarazadas o personas enfermas.Así, el único modo de eliminar estos microorganismos es cocinar bien el pollo , ya sea frito, al horno, a la plancha, etcétera.
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