Gaza cumple un año de alto el fuego entre bombas y escombros
«No te recomiendo comprar un piso en Sderot, está muy cerca de Gaza y el trabajo no ha terminado», son las palabras de un joven soldado que acaba de salir de la Franja y acude al mirador desde el que se divisa, a lo lejos, una masa deforme de escombros junto al mar. «Eso era Beit Hanoun y lo siguiente es el campo de Yabalia.
Conozco Gaza de norte a sur, han sido meses intensos, muy fuertes», explica el militar, de origen bielorruso, que también ha servido en Líbano.
A este punto de observación acuden visitantes de todo el país y, un año después de la entrada en vigor del acuerdo de alto el fuego impulsado por Donald Trump , celebran cada vez que se escucha una explosión y un hongo de humo se alza desde Gaza.
El presidente estadounidense formó una Junta de Paz internacional para gestionar el acuerdo, pero su trabajo no ha tenido impacto alguno sobre el terreno.
La tregua, que entró en vigor el 10 octubre de 2025, existe únicamente sobre el papel.
Una vez que Hamás entregó a los rehenes, vivos y muertos, Israel volvió a los ataques.
El acuerdo debía detener las hostilidades, facilitar la entrada de ayuda humanitaria y aliviar las restricciones a la libertad de movimiento.
Sin embargo, siguen los bombardeos y han muertos más de 1.400 personas, entre ellas 324 niños , en los últimos 12 meses.
Más de cien organizaciones humanitarias y de derechos humanos respaldaron un comunicado en el que denunciaron que «las fuerzas israelíes siguen matando e hiriendo a la población palestina a diario, y las restricciones a la ayuda, los equipos y los materiales de reconstrucción impiden que las familias se recuperen».
Los datos de estas organizaciones dibujan una Franja en la que «cerca de dos millones siguen necesitando refugio, ningún hospital funciona a pleno rendimiento y 1,4 millones se enfrentan a niveles críticos de hambre».
Inger Ashing, directora ejecutiva de Save the Children, lamentó que «un alto el fuego carece de sentido si se sigue matando a menores y las familias siguen sin poder reconstruir sus vidas.
Desde que se anunció el alto el fuego, ha muerto casi un niño o niña cada día .
Las familias permanecen atrapadas en un ciclo devastador de pérdidas y privaciones, incapaces de recuperarse».El Consejo Noruego para Refugiados es otra de las organizaciones que se sumó a la denuncia. «Es absolutamente vergonzoso que, un año entero después de la firma del alto el fuego, la situación de la población palestina en Gaza haya mejorado tan poco», apuntó Jan Egeland, secretario general del consejo. «Las familias siguen viéndose obligadas a tomar decisiones imposibles: refugiarse en edificios dañados y peligrosos o vivir en tiendas de campaña soportando temperaturas insoportables.
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