Eduardo Reyes, exlíder de Súmate: "Soy el único político que pidió perdón por no cumplir las promesas"
Los tiempos más intensos del 'procés' fueron prolíficos a la hora de alumbrar liderazgos políticos improbables e inesperados. Personas sin carné de partido que, casi de un día para otro, fueron lanzadas al 'estrellato' de los mítines, los platós de televisión y los parlamentos. El más políticamente incorrecto de estos liderazgos fue, probablemente, el de Eduardo Reyes , exlíder de Súmate, exdiputado de JxSí y, hoy en día, un jubilado que dedica parte de sus horas a jugar a la petanca . "Me dedico a vivir sencillamente. No me falta de nada, a pesar de que tengo una pensión bajita. Pero encantado de la vida", expone a modo de saludo. Nos recibe en el Club Petanca Cervelló. De 16 pistas, recalca.
Reyes (Córdoba, 1951) fue el primer líder de Súmate , la asociación de castellanohablantes que se movía por Catalunya para defender las bondades de la independencia . Calcula que en tres años, entre 2013 y 2016, hizo 700 charlas y 450.000 kilómetros, 11 vueltas a la Tierra . Se le ilumina el semblante cuando lo recuerda: "En la primera charla, en una biblioteca de Bellvitge, lloré de los nervios que tenía porque no sabía cómo dirigirme a 200 personas. Años después, en el último mitin de campaña de JxSí, había más de 80.000 y no podía parar de hablar porque, con cada cosa que decía, la gente se ponía de pie". Era un tiempo en el que en los actos independentistas se coreaba el nombre de Súmate. "Aquel día fueron dos minutos y, claro, eso se echa de menos", rememora.
En sus años en Súmate no solo recorrió Catalunya de arriba abajo. También fue una especie de cazatalentos para el independentismo. Había personas que se acercaban a la entidad para colaborar, y él se los llevaba a las conferencias. Una de ellas fue un joven de Santa Coloma de Gramenet que, por aquel entonces, era un absoluto desconocido. Un tal Gabriel Rufián : "Un día vino y dijo que quería colaborar. Hizo una primera charla muy maja y emotiva. Le dije: 'Oye yo hago charlas cada dos por tres' y me dijo que me quería acompañar". "Lo iba a recoger, lo llevaba, lo traía y le pagaba el bocadillo porque no tenía un duro el chaval", recuerda.
Se acabaron convirtiendo en dos de los principales rostros de Súmate . De las charlas saltaron a las tertulias y, entonces, fue cuando el líder de ERC, Oriol Junqueras , les llamó a su puerta. El plan era que Reyes fuera el candidato de ERC al Congreso y Rufián se quedara en Catalunya, pero no lo vio claro. "Yo dije que fuera Rufián porque es joven y puede estar viajando y tal. Yo tenía 65 años, nietos...". Diez años después, Rufián sigue allí. Su amistad se acabó resintiendo. "Tomó las riendas de Madrid, empezó a ganar un dinerillo, a hacerse famoso y dejó de escribirme. No me importa lo más mínimo, ¿eh?".
Reyes fue, sobre todo, un político sin pelos en la lengua . Como a tantos otros, le escribían los discursos, pero él tenía otros planes. "Me escribían cosas y yo pensaba, hostia, esto está muy bien. Pero cuando llegaba al atril, al 'faristol', decía lo que me salía del corazón ".
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.elperiodico.com — el contenido pertenece a El Periódico Política.