¡Agua va!: el trasiego hídrico que consigue almacenar hasta 20 horas de electricidad en la central de bombeo más grande de Europa
Si Sísifo, el rey de Corinto al que los dioses griegos condenaron a cargar una y otra vez con una piedra hasta la cima de una montaña , levantara la cabeza, podría comprobar que si en lugar de con roca hubiera sido agua, su castigo eterno quizá no hubiera caído en saco roto.
O que, aplicado a un sistema eléctrico como el español, sus subidas y bajadas con agua a la montaña habrían aportado no solo producción de electricidad renovable barata , sino también la posibilidad de almacenarla para momentos en los que el gas encarece la electricidad.
Esta es precisamente la tarea que en 1988 empezó a desempeñar la central hidroeléctrica de bombeo de La Muela , una obra civil de referencia en los manuales de ingeniería que permite "marear el agua" entre dos embalses a distinta altura y, al caer, producir hasta 1.800 MW de electricidad , que, por ejemplo, permitiría reducir en un 12% el consumo de gas en un día laborable y soleado del mes de septiembre.
En un momento en el que el almacenamiento es visto como la solución para que los megavatios producidos con eólica y fotovoltaica no se pierdan por no poder ser consumidos de inmediato y no haya que pagar en su lugar megavatios generados con tecnologías más caras , el bombeo hidráulico se reivindica no solo como la solución para ampliar la cantidad de electricidad barata, sino también frente a las baterías.
Si éstas pueden almacenar electricidad durante dos o cuatro horas, el bombeo hidroeléctrico puede hacerlo durante casi un día.
Es el caso de esta instalación de Iberdrola en el interior de la provincia de Valencia, capaz de alimentar así la demanda eléctrica anual de casi 600.000 hogares.
Todo esto ocurre de manera casi imperceptible.
Ni el ascenso en coche por las curvas que llevan más allá de la localidad de Cortes de Pallás ni desde el coqueto muelle para uso de los bañistas en el embalse de Cortes es posible adivinar lo que se cuece en el interior de de la montaña .
Su pendiente permite un desnivel de 500 metros entre el embalse y el depósito artificial de la cima, los dos puntos desde los que el agua sube -se bombea- cuando la electricidad está barata y desciende -en modo generación- cuando es necesario, para generar electricidad con otra tecnología renovable como es la hidroeléctrica.
Este es el modus operandi del almacenamiento por bombeo , que utiliza el trasvase del agua entre depósitos situados a distinta altura -pero cuanto más próximos entre sí, mejor-.
Cada uno de sus siete grupos necesita unos 200 MW de electricidad para bombear el agua y se activan cuando es barata para llevarla hacia arriba.
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