Puigdemont vuelve; ¿Rufián se va?
El destino de Carles Puigdemont tras la declaración unilateral de independencia del 2017 pasó por una sala de reuniones del monasterio de Montserrat.
Un reducido grupo de colaboradores evaluó, por encargo del president, el qué, cómo y dónde.
La tensión entre Puigdemont y el PDECat iba en aumento y muchos pensaron que lo que se dirimía en aquella habitación con vistas al valle del Llobregat, coca y chocolate sobre la mesa, era una escisión posconvergente.
Lo que se puso sobre la mesa fue el camino que debía seguir el president.
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