Cuando los periodistas no suspiraban por una tertulia
Hubo un tiempo en que los gobiernos de turno no necesitaban encargar dosieres sobre tertulianos incómodos porque no los había. «Se suponía que los periodistas debían carecer de personalidad.
Su formación incluía no ser parte de una historia.
Quiénes eran, qué pensaban, cómo se sentían...
Todo esto se consideraba irrelevante.
Se les contrataba para cubrir las noticias para el periódico en cuestión.
Eran 'cubridores', copistas y escribidores de los actos y hazañas de otros», recuerda Gay Talese (Nueva Jersey, 1932) en 'Bartleby y yo'.
Eran los años cincuenta, la prehistoria; antes de que la televisión y la radio se alimentaran de tertulias, antes incluso del Nuevo Periodismo.
Talese contribuyó a sacar a los reporteros de aquella invisibilidad, y no solo porque se convirtiera en una de las caras más populares del Nuevo Periodismo: el reportero pegó el salto del periodismo diario que practicaba en 'The New York Times' a la crónica de largo aliento escribiendo sobre los pobres diablos que hacían el periódico. «Los conocía lo suficiente para creerlos depositarios de historias personales y profesionales merecedoras de la misma atención que las de los supuestos generadores de noticias, aquellos cuyos nombres y fotografías aparecían a diario en los periódicos».Talese se estrenó con un perfil de Alden Whitman, responsable de la sección de obituarios del 'Times'.
Era el único periodista de la redacción que no firmaba sus artículos, pero tenía el enorme poder de decidir qué muertos merecían un retrato en el periódico.
Whitman dejaba preparados los obituarios con mucha previsión y llegaba a entrevistar a sus protagonistas antes de que murieran. «Sé por qué estás aquí y mi intención es ayudarle cuanto pueda», le dijo Harry Truman.Éxito de ventasEl perfil apareció en 1966 en la revista 'Esquire' con el título 'Don Malas Noticias' y tuvo cierto éxito.
Whitman se convirtió en una «semicelebridad dentro de la profesión periodística y acabó haciendo una reverencia frente a millones de telespectadores tras hablarle de su trabajo a Johnny Carson, conductor del programa 'The Tonight Show' en la NBC».
El editor de 'Esquire' prefería los reportajes sobre figuras como Frank Sinatra, pero el éxito le obligó a encargar a Talese más perfiles como el de Whitman.
Siguieron Clifton Daniel, director editorial del 'Times'; Harrison Salisbury, un corresponsal controvertido; John Corry, un reportero local, y Tom Wicker, jefe de la oficina de Washington.
Lo siguiente que le pusieron a Talese sobre la mesa fue un contrato para escribir un libro sobre las generaciones de periodistas que convirtieron 'The New York Times' en el periódico más influyente del mundo.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.abc.es — el contenido pertenece a ABC.