Estonia rechaza a la mitad de los reclusos suecos a los que alquila plazas de cárcel
Suecia tiene unos 17.500 miembros activos de redes criminales , según la Policía, que calcula que otras 50.000 personas están vinculadas al crimen organizado en su territorio.
La explosión de la criminalidad ligada a estos clanes ha obligado a remodelar un sistema penitenciario desbordado , orientado a la reinserción y diseñado para un nivel de delincuencia mucho menor.Para aliviar la masificación penitenciaria, Suecia firmó en junio un convenio con Estonia por el cual alquila 300 plazas en la prisión de Tartu, con un coste anual de 30 millones de euros.
El acuerdo entró en vigor el 5 de agosto y el martes llegó el primer avión con 37 presos, pero Estonia anuncia esta mañana el rechazo de más de la mitad, casi una veintena, porque se niega a acoger a presos violentos relacionados con bandas.«Estas personas no vendrán a Estonia», ha zanjado la ministra de Justicia de Estonia, Liisa Pakosta, que ha recordado que Estonia se reserva, en el convenio, el derecho de estudiar caso por caso y descartar condenados por determinados delitos .
Al menos 18 de los ocupantes del avión militar en el que llegaba el primer envío, «han sido condenados por delitos muy graves cuya conexión con bandas no puede descartarse, como intento de asesinato, complicidad en intento de asesinato, complicidad en secuestros y, en particular, delitos graves relacionados con drogas», ha señalado como causa del rechazo.A mediodía del martes, un avión procedente de la ciudad sueca de Linköping aterrizaba en el aeropuerto militar de Ämari, en Estonia, con el primer grupo de presos suecos que cumplirán su condena en la prisión de Tartu.
El centro penitenciario estaba preparado para alquilar celdas hasta a 600 reclusos para paliar la escasez de espacio en las cárceles del país nórdico. «Es muy satisfactorio que la cooperación se esté llevando a cabo en la práctica y que el primer transporte se haya realizado de forma segura y exitosa.
Eso, en sí mismo, es histórico», se felicitaba el ministro sueco de Justicia, Gunnar Strommer.
El pasado mes de junio, el Parlamento sueco votó a favor de esta colaboración con Estonia, que tiene una vigencia de cinco años y que permitirá el traslado por trimestre de hasta 100 reclusos hasta el verano de 2027 .
A cambio, Estonia recibirá 30,6 millones de euros anuales por los primeros 300 y 8.500 euros más por cada preso adicional que le envíe Suecia, que considera que le sale más barata esta medida que mantenerlos en su país.Todos los gastos de manutención relacionados con los reclusos extranjeros, incluida la atención sanitaria, serán cubiertos por el Estado sueco.
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