Julián Álvarez se gana al Barça con su resiliencia
“No le dejaremos tirado”.
Los rectores del FC Barcelona siguieron con lógico interés el primer partido de Julián Álvarez con el Atlético de Madrid en el Metropolitano después de sus ya célebres declaraciones durante el Mundial (“quiero cumplir mi sueño”) y sus conclusiones son de reconocimiento a la posición del futbolista argentino.
El delantero centro cumplió con sus obligaciones con su actual equipo (tiene contrato firmado con el Atlético hasta el 2030), pero escenificó su malestar de manera indisimulada.
Su lenguaje gestual en el banquillo, cuando salió a jugar en la segunda parte, así como cuando acabó el partido (caminando solo hacia el túnel con sus compañeros en la otra punta del estadio saludando a la afición) no necesitaron traducción.
Tampoco los insultos que le dedicó la afición del Atlético, que incluyeron un amplio repertorio: los hubo corales (“dile que se vaya de una puta vez”), individuales (“para dar y vender”) y geopolíticos (“puta Catalunya y puta el Barça”) que habrá que ver si son castigados por la Comisión Antiviolencia.
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