Un PISA para políticos
Los estudiantes españoles de secundaria van dos cursos por detrás de un estudiante británico de la misma edad, o tres cursos respecto a un japonés .
Los andaluces incluso peor.
Es un fracaso, y además un aparatoso fracaso.
Pero, ante todo, quienes suspenden son los responsables de las leyes educativas.
En el caso de España es un desastre reiterado, un suicidio social extrañamente asumido.Toda la sociedad debería sentirse suspendida en este Informe PISA. ¿Cuántos padres se rebelan? No, desde luego, esos que vuelcan jeremiadas en los grupos escolares de WhatsApp quejándose de que hay muchos deberes.
Es difícil que un chico adolescente adquiera la cultura del esfuerzo y el sentido de la disciplina si no se le inculca.
Los padres se muestran muy preocupados por el bienestar escolar de sus hijos, pero no por el rendimiento, mientras los chavales pasan de curso aunque suspendan, o sacan notazas con poco mérito, como dice el creador de PISA, Andreas Schleicher.
Los propios chicos admiten el desinterés de los padres. ¿En cuántos sondeos, al preguntar por los principales problemas del país, figura la educación? Se puede entender que la sanidad se sufra con una inmediatez perentoria de verse en una lista de espera, o que la vivienda se viva con acuciante angustia, pero ¿y la educación? La sociedad parece conformarse con 'el efecto guardería': están en el cole y están bien.
Al cabo, este desastre es una bomba, sí, pero una bomba de espoleta retardada que sólo estalla años después.
A procrastinar pues.Claro que todo esto parte de las leyes educativas.
Por supuesto pesan las desigualdades sociales y los ámbitos familiares de baja cualificación, también las horas vacías en las pantallas –sin exagerar ese efecto, como ha mostrado Bernardo Quintero– que ha hecho bajar a los alumnos con más recursos… pero la base está en el proyecto educativo.
Este PISA desastroso ha examinado por primera vez, en su totalidad, la llamada Ley Celáa .
El sanchismo quiso dejar pronto su impronta 'ideológica': menos exigencia, pasar curso con suspensos, vetar las reválidas de la Ley Wert que nunca se implantó, menos memoria y más empatía y perspectiva de género, poner bajo sospecha la concertada, menos castellano para los socios nacionalistas, lo que ha llevado a que País Vasco sea la peor, Valencia la segunda peor por el empeño en imitar a Cataluña, y ésta ni siquiera ha podido ser evaluada al hacer trampas...
La LOMLOE, eso sí, sólo ha empeorado el camino descendente de la lista de leyes educativas: LOECE, LODE, LOGSE, LOPEG, LOCE, LOE, LOMCE… Y ahí seguimos.
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