Los sondeos dan la victoria en las elecciones de Suecia a una izquierda más dura con la inmigración
Si los partidos de izquierda se alinean con la OTAN, restringen la inmigración y asumen como prioridad la seguridad en los barrios tomados por las bandas criminales de origen extranjero, entonces los votantes de Suecia prefieren a la izquierda.
Eso es lo que se desprendía este domingo de las encuestas a pie de urna publicadas por TV4 y por SVT, inmediatamente después de cerrar los colegios electorales, que daban la victoria a los socialdemócratas de Magdalena Andersso n.Los socialdemócratas eran los más votados, con un 28,4 %, seguidos por los Moderados del hasta ahora primer ministro Ulf Kristersson, con un 17,5 %, mientras que los Demócratas Suecos (SD), el partido de extrema derecha que en la última legislatura ha estado prestando apoyo parlamentario a Kristersson, parecía haber tocado techo y obtenía el 18,5 %, un ligero retroceso respecto a 2022 que ya se percibía en las encuestas de las semanas previas.
A la hora de formar gobierno, Andersson parece contar esta vez, además, con un bloque suficientemente fuerte.
El Partido de La Izquierda (V) alcanzaría un 6,9 %, y los Verdes (MP) un 7,0 %, lo que permitiría la formación de una coalición en minoría, una fórmula muy común en la política sueca y que superaría en votos a los que Kristersson sumaría con SD, los democristianos y su 6,0 %, y los liberales, todavía pendientes del mínimo porcentaje para entrar en el parlamento.
El Centro (C), que sube al 9,0 %, se convierte en hacedor de reyes y posiblemente se incline por el bloque de Andeersson.De confirmarse con el recuento de votos estos datos preliminares, culminaría el desplazamiento del electorado hacia la izquierda que se venía percibiendo en los últimos meses, alimentado por votantes moderados que se han alejado de la colaboración gubernamental con SD y por la consolidación de los llamados «Moderados de Magda», ciudadanos de centro derecha que han migrado hacia los Socialdemócratas en busca de estabilidad y gestión técnica de dos problemas que les preocupan: la inmigración y la seguridad.
De nada han servido las advertencias del primer ministro conservador Ulf Kristersson, que ve a los partidos de izquierda como una amenaza para las obligaciones de Suecia en la OTAN. «No se puede confiar en el bloque partidista de izquierdas cuando se trata de defensa», ha repetido en sus últimos mítines.
Pero el giro de Andersson, cuyo apoyo a la adhesión de Suecia a la OTAN fue decisivo, ha demostrado que los políticos suecos son casi completamente unánimes en su apoyo a Ucrania y a la Alianza, habiendo dejado atrás décadas de neutralidad.Los socialdemócratas, por su parte, parecen haber tocado fibra electoral con las críticas a su colaboración con los populistas de derechas.
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