El heroísmo que delata el fallo
Pedro Sánchez ha incluido, en su relato de la crisis de Ceuta, un pasaje que parece incontrovertible: la noche del 30 de julio, ante una avalancha de extranjeros, los agentes españoles «eligieron defender la vida humana» en vez de recurrir a la fuerza.
Lo llama la decisión «más inteligente» y «más valiente» de todo el episodio.
Es, en efecto, un golpe retórico bien calculado: cuestionarlo obliga a explicar por qué se habría preferido la represión a salvar vidas, un terreno donde nadie quiere situarse.
Pero el propio elogio contiene la prueba de lo que Sánchez intenta ocultar.Un dilema entre frontera o vida humana solo existe cuando los medios disponibles son insuficientes para sostener las dos cosas a la vez .
Con recursos adecuados, ese dilema desaparece: se contiene un flujo migratorio sin que nadie tenga que ahogarse en un espigón.
Que la disyuntiva se plantee en esos términos extremos no es la prueba de una decisión heroica.
Es el síntoma de una falta de previsión y un despliegue insuficiente.
El heroísmo de los agentes, tal y como Sánchez lo narra, no compensa el fallo de Estado: lo confirma.Y el propio discurso lo delata con fechas.
El Gobierno detectó el repunte de entradas -de 37 a 194 diarias- entre el 10 y el 29 de julio.
Casi tres semanas de aviso y goteo diario.
El refuerzo se planteó, sí, pero reaccionando a una sentencia del Tribunal Supremo del 8 de julio, no al ritmo de crecimiento del flujo.
Hubo tiempo.
Hubo detección.
Se reforzó con 70 efectivos y dos buques (uno de alta mar).
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.abc.es — el contenido pertenece a ABC España.