La vieja guardia toma el mando en Irán para una guerra larga con EE.UU.
Después de que Donald Trump firmara a mediados de junio un memorando de entendimiento con Irán, la Administración estadounidense desplegó una intensa ofensiva diplomática para recabar apoyos a un acuerdo con el que esperaba reabrir el estrecho de Ormuz y sentar las bases para una desescalada del conflicto.Sin embargo, según fuentes iraníes y árabes citadas por 'The Wall Street Journal', los sectores más duros del régimen interpretaron el pacto de forma muy distinta.
Reunidos en Teherán, concluyeron que el acuerdo podía ser únicamente una maniobra de Estados Unidos e Israel para aliviar la presión sobre la economía mundial y ganar tiempo antes de lanzar una ofensiva de mayor alcance.
En lugar de apostar por las negociaciones, aprovecharon los dos últimos meses para prepararse para una confrontación más intensa.Tras permanecer casi seis meses oculto, el líder supremo iraní, el ayatolá Mojtaba Jamenei, ha ofrecido la señal más clara hasta ahora de cuál será su hoja de ruta.
Este mes nombró a varios comandantes veteranos y de línea dura para ocupar puestos clave en el aparato de seguridad del Estado.Según analistas consultados por 'The New York Times', esta remodelación apunta a la voluntad de Teherán de mantenerse en pie de guerra, preparándose para una confrontación prolongada con Estados Unidos y reforzando los mecanismos de control interno frente al creciente malestar de una población golpeada por las consecuencias económicas del conflicto.Los expertos consideran además que estos nombramientos reflejan las dificultades del régimen para diseñar una estrategia sostenible de disuasión frente a Washington, mientras busca una salida al conflicto sin renunciar a la influencia estratégica acumulada en los últimos años, especialmente a través de su control sobre el estrecho de Ormuz.La vieja guardiaEntre las medidas adoptadas figuran una mayor concentración de poder en manos de la Guardia Revolucionaria, el ascenso de veteranos de la guerra entre Irán e Irak y de anteriores campañas de represión interna, la ampliación de las operaciones de contrainteligencia y el incremento de la producción de misiles y drones.
Paralelamente, Teherán ha reforzado su presión militar en el ámbito marítimo, atacando embarcaciones para consolidar su dominio sobre Ormuz y extendiendo las hostilidades al mar Rojo, una ruta utilizada por Arabia Saudí para reducir su dependencia del golfo Pérsico.Entre los nombramientos realizados por el ayatolá Jamenei, Mohsen Rezaei , quien dirigió el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica durante la guerra Irán-Irak, fue designado jefe del Consejo Supremo de Seguridad Nacional.
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