El mundo de ayer
Al cruzar la cerca de metal verde, te adentras en un mundo de sombras.
Las parras trepadoras que se plantaron un día que ya nadie recuerda han logrado tapar del sol la entrada a ese patio en el que antes cabían hasta dos coches que llegaban repletos de primos, maletas, cajas con tomates y sandías compradas en el arcén, a medio camino.
Si sigues caminando, el patio se ensancha.
Sus únicas fronteras, que lo separan del huerto, son unos muros encalados de un grosor vetusto que mantiene la casa fresca en verano y templada en invierno, cuando afuera el termómetro baja a menos 20, y la nieve impide abrir la puerta.
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5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en elpais.com — el contenido pertenece a El País Internacional.