Sergio Bomba, empresario jamonero: «Muchos prefieren vivir con lo justo antes que sacrificarse en un trabajo de campo»
El sector del jamón ibérico es uno de los grandes motores de nuestra gastronomía y una industria que da de comer a muchísimas familias.
Sin embargo, detrás de las dehesas y las bodegas donde se curan las piezas hay un problema que quita el sueño a muchos empresarios: cada vez cuesta más encontrar a gente dispuesta a aprender el oficio y a ganarse la vida en el campo.Recientemente ha hablado sobre este tema Sergio Bomba , dueño de la conocida firma Jamones Lazo.
Durante su charla en el pódcast El Hombre Descalzo, presentado por Álvaro Fernández —quien no dudó en llamarle «el rey del jamón»—, el empresario andaluz contó la realidad con la que se topa cada día en su negocio y lo difícil que se ha vuelto contratar personal actualmente.Pocas ganas de aprender un trabajo desde abajoAl preguntarle cuál es la mayor piedra en el camino para una empresa como la suya, Sergio Bomba no duda en su respuesta.
Para él, por encima de los trámites o los problemas con las bajas, el verdadero quebradero de cabeza es el cambio de mentalidad a la hora de buscar trabajo.«El mayor problema de hoy es encontrar gente con un mínimo de compromiso , gente que quiera trabajar, gente que quiera aprender, gente que quiera prosperar.
Ese es el mayor problema que tenemos hoy: la mano de obra.
No nos acompaña nada», explicaba durante la entrevista.El responsable de Jamones Lazo cree que el fallo no está en que las empresas no ofrezcan futuro, sino en que cuesta dar con personas que quieran empezar de cero , aprender despacio y hacer carrera con los años.
Según contó, en su fábrica siempre hay sitio para quien entra con buena actitud y ganas de aprender el trabajo desde la base.Una oportunidad para quien quiere prosperarEl empresario puso como ejemplo cómo van subiendo los trabajadores en su compañía cuando le ponen ganas al día a día.
Con un poco de constancia, cualquiera puede aprender tareas muy valoradas en el sector en cuestión de meses.«Nosotros vamos creciendo y le vamos dando la oportunidad a cualquier chaval que quiere.
Oye, al año siguiente está a lo mejor ya manejando el cuchillo, al otro está tal...
Y cuando vemos un mínimo, le damos cancha.
Y, lógicamente, a esa persona cada vez la tienes que incentivar cobrando más dinero y acompañarla », comentaba para dejar claro que el esfuerzo en el taller tiene su recompensa en la nómina.Y es que a pesar de que la empresa ofrece un aprendizaje práctico y un empleo estable, lamenta que casi nadie pregunte ya por este tipo de empleos manuales.El campo se queda sin trabajadores de la zonaLa situación se complica todavía más cuando se busca gente para trabajar directamente en las fincas, un entorno que exige presencia constante.
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