El TSJC anula la condena por el crimen de Diego Vargas y obliga a repetir el juicio
El pasado marzo, la Audiencia de Barcelona imponía 15 años de prisión a Luis Bonet por el crimen de Diego Vargas .
Tras el veredicto de culpabilidad del jurado, el fallo consideró probado que, pese a no haberse podido localizar el cuerpo de la víctima, y tampoco testigos presenciales, ni restos de ADN, el acusado lo había matado el 11 de mayo de 2020, primer día de desescalada por la pandemia.
Ahora, según ha podido saber ABC, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) ha anulado la sentencia y obliga a repetir el juicio al considerar que ante una de las pruebas periciales complementarias, que se presentó poco antes de arrancar la vista, el magistrado presidente perdió imparcialidad con su redactado para incorporarla.Es una cuestión formal, que no afecta al conjunto de indicios recabados por los investigadores de la Unidad Central de Personas Desaparecidas (UCPD) de los Mossos d'Esquadra, pero la decisión del TSJC obliga ahora a volver a repetir el juicio, con tribunal popular.
Una vista que podría demorarse meses, y el consiguiente varapalo para la familia de Diego.
Acusado y víctima, Bonet y Vargas, se conocían desde 2017, y mantenían una relación personal y laboral, esta última, relacionada con el tráfico de drogas.
No al mismo nivel.
Mientras el primero tenía un escalafón más alto en una organización a la que proporcionaba logística, Diego, sin recursos económicos para dar de comer a sus dos hijas menores, le proporcionaba esquejes de marihuana.
Habían tenido una plantación en común, pero Vargas no llegó a ver ningún beneficio, porque esta sufrió un robo.
Sospechaba que Luis se encontraba tras el mismo y por ese motivo, aquel 11 de mayo, lo llamó varias veces para exigirle el pago de la deuda.Tras una discusión telefónica, Diego se dirigió a la nave que Bonet tenía en la calle Granada de Sant Andreu de la Barca (Barcelona).
Llegó hasta allí en su Audi A4 azul eléctrico -que tampoco ha podido ser localizado-.
Como era habitual, para entrar en el espacio, hizo una llamada perdida a quien, según señaló la sentencia ahora anulada, sería su verdugo.
Eran las 11.01, y fue la última actividad del teléfono de Diego.
Consideró así probado el fallo que Bonet acabó con su vida, de forma no determinada.Y es que, pese a los esfuerzos de los investigadores, incluidas búsquedas con georradar, no se han podido localizar sus restos, y tampoco su coche ni su teléfono.
Toda la prueba ha sido indiciaria.
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