domingo, 11 de octubre de 2026 MediosSobre🌓
🇪🇸 ES ▾
ÚLTIMA HORA
España

La Fiscalía investiga abusos y vejaciones en los centros de menores de Ceuta

El País España ·
La Fiscalía investiga abusos y vejaciones en los centros de menores de Ceuta

A las ocho de la noche del miércoles, el campo de fútbol del barrio ceutí de El Príncipe enciende las luces para iluminar a los que aún apuran el partido. También a un pequeño círculo de chicas que habla junto a las gradas, apretadas, muy serias. De pronto, una joven rebasa la verja de entrada corriendo en dirección a ellas, llega llorando, tropezándose. Las otras salen a su encuentro y chillan: “Douae, ¿cómo te has escapado?”, se abrazan, se le unen en el llanto. Douae se ha fugado de uno de los centros de menores que el Gobierno ha habilitado en Ceuta para alojar a los menores no acompañados que cruzaron a finales de julio. Tiene 17 años y es la cuarta chica en este campo en escaparse, la séptima en total. Antes de la medianoche se unirá Noura, la octava.

Todas estas migrantes, de origen marroquí, fueron alojadas en los centros de menores a inicios de septiembre tras más de un mes viviendo en los campos informales levantados con la solidaridad de los vecinos, como este de El Príncipe o el de Sidi Embarek , aún en funcionamiento. Se las reubicó en dos instalaciones gestionadas por dos entidades distintas (Samu y Engloba), ubicadas una al lado de la otra, dentro del polígono de las Naves de El Tarajal. Según han relatado en una denuncia a la Policía, a los pocos días comenzaron a sufrir malos tratos por parte del personal a su cargo, insultos, vejaciones y falta de atención médica. También castigos físicos y amenazas constantes con expulsarlas a Marruecos. Contactadas por este periódico, ninguna de las dos empresas ha querido hacer declaraciones.

“Nos llaman putas constantemente, nos golpean, nos castigan si pedimos usar el móvil o una almohada”, cuenta Nezha, acelerada. Ella escapó el martes junto a otras dos compañeras, y se atropella al tratar de resumir lo sucedido. Tiene un moratón en el muslo, que, asegura, es producto de una paliza por parte del personal del centro. El resto también tiene magulladuras y heridas de diverso tipo, que han fotografiado e incorporado al atestado policial. “Nos hemos escapado nosotras, pero hay muchas más que siguen dentro y no lo han conseguido. Lo hacemos también por ellas. Cuando tenemos algún problema de salud, no nos llevan al médico, y nos insultan para que nos aguantemos. Hay una chica que aún está dentro y ni siquiera cuando vomitó sangre la asistieron”, cuenta. Según su relato, a esa menor en concreto las vejaciones y los insultos se los profieren por su orientación sexual.

Uno de los episodios de mayor gravedad que refieren sucedió el pasado 10 de septiembre, durante la noche. Dos hombres con uniforme de seguridad entraron en el recinto donde dormían las jóvenes, las despertaron y pronunciaron insultos de índole sexual y amenazas explícitas de violación. “Yo ese día no trabajaba, esa noche no estuve, pero las chicas me lo contaron. Traté de enterarme de quiénes eran y lo comuniqué”, cuenta una de las auxiliares del centro. Asegura que en su presencia no se han producido esos episodios de abuso, aunque está al tanto de lo que relatan. “Yo trato de tranquilizarlas cuando quieren escaparse, les explico que en la calle no van a estar mejor”, explica.

Leer la noticia completa en El País España ›

5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en elpais.com — el contenido pertenece a El País España.

Más de El País España

Ver todo ›

Más en España

Ver todo ›